El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos Barack Obama se escabulló el domingo del acoso de la prensa para visitar a su ex rival John Edwards y buscar su apoyo, mientras él y Hillary Clinton se preparan para competir en el estado de Wisconsin.
El candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos Barack Obama se escabulló el domingo del acoso de la prensa para visitar a su ex rival John Edwards y buscar su apoyo, mientras él y Hillary Clinton se preparan para competir en el estado de Wisconsin.
Tras cosechar ocho victorias consecutivas en votaciones primarias, Obama espera sumar otras dos el martes cuando se vote en Wisconsin y Hawaii, donde nació el senador por
Illinois. Las más recientes encuestas lo ubican adelante en Wisconsin, pero no por una diferencia muy grande.
Obama, que podría convertirse en el primer presidente negro de Estados Unidos, hizo el domingo por la mañana un alto en su campaña proselitista y voló desde Chicago hasta Carolina del Norte, para juntarse con Edwards en su casa sin la compañía de la comitiva de cronistas que suele perseguirlo.
Clinton, senadora por Nueva York, hizo un viaje similar a comienzos del mes.
Obama había intentado visitar a Edwards el lunes pasado, pero la entrevista entre ambos fue cancelada cuando amenazab con convertirse en un circo mediático.
En la ajustada carrera por quedarse con la nominación demócrata de cara a la elección presidencial en noviembre, tanto Obama como Clinton desean ganar la voluntad de los
simpatizantes del ex senador por Carolina del Norte.
Obama y Edwards -quien abandonó la primaria demócrata en enero- discutiron sobre "el estado de la campaña y los temas que enfrentan las familias estadunidenses, dijo el potavoz de Obama, Bill Burton.
Edwards se focalizó en las necesidades de la clase trabajadora durante s campaña, y Clinton ha tomado su mensaje depopulismo económico.
El mal clima en Wisconsin obligó tanto a Obama como a Clinton a cancelar los eventos proselitistas planificados.
Clinton voló a Wausau en medio de una fria llovizna pero debió regresar a Milwaukee, donde la ex primera dama había pasado el fin de semana porque el avión no pudo terrizar en Wausau.
En cambio, Clinton -que ha visto como su liderazgo en las encuestas nacionales desaparece- aprovechó para visitar una cafetería y una tienda de alimentos latina.
"Necesito vuestro apoyo el martes", le dijo la candidata a una familia mientras se mezclaba con los votantes en la cafetería Miss Katie's y se sentaba a una mesa del lugar para almorzar. Al preguntársele sobre cuáles pensaban que eran sus posibilidades en la elección, repondió "Me siento bien hoy".
Más tarde probó unas papas fritas con mole y compró algunos pimientos jalapeños -una de sus comidas favoritas- en el supermercado El Rey. Clinton está tratando de consolidar el fuerte apoyo que tiene entre los votantes hispanos.
Mientras tanto, John McCain, que enfrenta una pequeña oposición entre los republicanos, se focalizó en la elección de noviembre.
El senador por Arizona, prisionero de guerra durante el conflicto en Vietnam, tiene casi asegurada la nominación republicana pese a que su único rival, el ex gobernador de
Arkansas Mike Huckabee, aún se mantiene en carrera.
En una entrevista emitida en el programa de televisión "This Week" por la cadena ABC, McCain dijo que ha tenido problemas para alinear al ala más conservadora de su partido
detrás suyo, pero señaló que estaba logrando progresos.
"Tenemos que reunir al partido, y tenemos que reenergizar el partido", enfatizó McCain. "Y estoy preparado para hacerlo. Tenemos mucho tiempo, pero yo no voy a desperdiciar ni un día", agregó.
McCain recibirá el lunes un importante respaldo del ex presidente George H.W. Bush, padre del presidente George W. Bush. El actual mandatario no ha apoyado a ningún candidato pero ha dejado en claro que está listo para respaldar a McCain
cuando el senador se asegure la nominación.




