John McCain, aspirante republicano a la presidencia de EU, insinuó que había desempeñado un rol protagónico en el plan de rescate financiero
WASHINGTON.— El candidato republicano John McCain se ha metido en un atolladero y tiene cinco semanas para encontrar una salida.
El miércoles de la semana pasada, McCain suspendió su campaña presidencial para abocarse a un esfuerzo de rescate de 700 mil millones de dólares para la vacilante estructura financiera nacional. Al hacerlo así, se asoció mucho más estrechamente con el proyecto que su adversario demócrata Barack Obama.
Y cuando el proyecto parecía a punto de ser aprobado el lunes en la Cámara de Representantes, McCain se jactó de que era un republicano expeditivo, a la imagen de Teddy Roosevelt, que actuaba en momentos de crisis.
La insinuación era que había desempeñado un papel decisivo para conseguir apoyo bipartidista para el rescate sin precedente.
“Fui a Washington la semana pasada para asegurarme de que los contribuyentes de Ohio y el resto de este gran país no acaben pagando por los errores cometidos en Wall Street y Washington”, dijo McCain en un mitin proselitista en el estado de Ohio.
Tanto él como Obama insistieron en que el plan originalmente propuesto por el gobierno de George W. Bush se hiciera más estricto con mayor supervisión y regulación.
Pero en cuestión de horas, la medida murió en la Cámara de Representantes principalmente a manos de los propios correligionarios republicanos de McCain.
Al principio McCain guardó silencio y después envió a su principal asesor económico a difundir una declaración que culpaba a Obama, acusándolo de anteponer sus ambiciones políticas al bien del país.
“Este proyecto fracasó debido a que Barack Obama y los demócratas antepusieron la política a la nación”, dijo el asesor político del candidato presidencial, Doug Holtz-Eakin.
Pero poco después McCain dijo en Iowa: “No es el momento de acusar sino de arreglar el problema”.
En retrospectiva, McCain pudo haber salido mejor parado manteniéndose al margen del asunto y de las fricciones.
Si el estancamiento legislativo desemboca en una crisis crediticia, “no va a ser positivo para McCain”, comentó el veterano asesor republicano John Feehery.





