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05-Noviembre-2008

Los nuevos poderosos de EU

Carmen Álvarez

La audacia de la esperanza

s el primer negro en lograr la nominación presidencial por uno de los dos partidos políticos más importantes de Estados Unidos. Pese a su trayectoria política relativamente corta, el discurso social multirracial de este abogado demócrata de 46 años y su imagen fresca, fueron algunas de sus principales armas en la dura contienda interna que ya hizo historia.

Obama nació un 4 de agosto de 1961, en Honolulu, Hawaii, lugar donde se habían conocido su padre, Barack Hussein Obama, nacido en Kenia, y su madre, Shirley Ana Dunham, una irlandesa nacida en Kansas.

Barack tenía apenas dos años cuando su padre abandonó a la familia al obtener una beca para estudiar Economía en Harvard. Más tarde se iría a Kenia a trabajar para el gobierno del país africano.

Su madre creció en un pequeño poblado de Kansas y fue empleada durante la guerra en una fábrica de bombas.

Después de sufrir el abandono de Barack Hussein se casó con un administrador de petróleo indonesio, y se fue a los seis años a vivir a Yakarta. Fue ahí donde asistió a una escuela católica, siendo protestante, y en un país de mayoría musulmana, una paradoja más en su vida.

Después de instalarse en Indonesia por un tiempo, se mudaron a Nueva York, donde Barack concluyó sus estudios en leyes en la Universidad de Columbia, en 1983.

En 1985 se instaló en Chicago donde, fiel a las enseñanzas de su madre, se preocupó por las condiciones sociales en la ciudad. Instaló un despacho de abogados y colaboró junto con la iglesia de su comunidad en programas de mejoras a la vivienda, y por la disminución de los índices criminalísticos.

A principios de la década de los 90 estudió un postgrado en leyes en Harvard, donde consiguió un gran logro: ser el primer negro en presidir la prestigiosa revista de derecho Harvard Law Review.

En 1988 una editorial le ofreció publicar sus memorias, y Obama regresó al país de origen familiar, Kenia, para buscar sus raíces. Como resultado surgió su autobiografía, titulada “Sueños de mi padre”, en 1995, en la que Barack admite, entre otras cosas, haber consumido en algún momento de su vida mariguana y cocaína.

En 2006 publicó su segundo libro, “La audacia de la esperanza”, en el que propone superar las divisiones raciales, religiosas o políticas para enfrentar los problemas concretamente. Ambos libros se han convertido en éxitos de librería.

A pesar de que no le faltaron las ofertas de los mejores bufetes de abogados del país, prefirió impartir clases de derecho civil y derecho constitucional.

Su carrera en la política no abarca más de 10 años. Primero fue elegido diputado federal por un distrito de Illinois, Chicago, en donde se le distinguió por ser un defensor de las políticas sociales, que serían la bandera de su campaña hacia el Senado de Illinois, al que llegó en 2004.

Tras vencer a otros seis candidatos Demócratas, Obama se convirtió en el quinto senador negro de la historia norteamericana.

Ha sido calificado de ingenuo e irresponsable por decir que, en su primer año de mandato, estaría dispuesto a reunirse sin condiciones previas con los líderes de Irán, Cuba y Venezuela.

Cuando Barack Obama hizo pública su candidatura, lo hizo en un entorno simbólico, ante el Capitolio y rememorando a Abraham Lincoln. Aprovechó su fuerza para llamar a las “esperanzas comunes y los sueños que todavía permanecen vivos”.

Obama se opone a la guerra en Irak y al Tratado de Libre Comercio, defiende el derecho al aborto, el uso de células madre y la protección de los inmigrantes ilegales. Por si fuera poco, es tal el parecido con el expresidente John Fizgerald Kennedy en la forma de hacer política, que los analistas lo consideran su reencarnación. 
 

La roca de la familia

Su madre la describe como “todo un carácter”, sus críticos como “dominante”, y su marido como “la roca” de la familia, una mujer firme que lo mantiene con los pies en la tierra.

Michelle Obama, la abogada de Chicago de 44 años no se amedrenta ante las dificultades en la vida.

Nacida y criada en un barrio pobre y negro en el sur de Chicago, sus padres la educaron para que pensara en lo posible y no en lo imposible, y la instaron a superarse y a adquirir la educación que ellos no pudieron tener.

“Mis padres nos repitieron una y otra vez a mí y a mi hermano Craig: No nos digan lo que no pueden hacer y no se preocupen por lo que podría no funcionar”, dice Michelle con frecuencia en los actos electorales a favor de su esposo.

Su madre, Marian, aportó el cariño y la disciplina necesarios para que sus hijos, a los que sólo dejaba ver la televisión una hora al día, salieran adelante.

Su padre, Frser Robinson, era un hombre de pocas palabras y mucha autoridad que madrugaba a diario para acudir a su trabajo en el departamento de servicios hidráulicos del ayuntamiento de Chicago pese a padecer esclerosis múltiple.

“Lo último que queríamos era defraudarlo”, declaró Michelle Obama en febrero en una entrevista con la revista Newsweek, en la que recordó que de pequeña se le salían las lágrimas cuando, por una travesura, su padre le decía “estoy decepcionado”.

La joven Michelle se propuso no defraudarlo y desoyó a los profesores que le dijeron que no tenía la capacidad para aspirar a una universidad “Ivy League”, un reducido grupo de exclusivos centros académicos en la Costa Este del país.

Su fuerza de voluntad la llevó a dos de esas universidades: Princeton y Harvard, donde estudió sociología y derecho.

En ambos centros se involucró en actividades para aumentar la minúscula cuota de profesores y estudiantes de color.

A su salida de Harvard se enroló en un prestigioso bufete de abogados de Chicago, adonde unos años más tarde llegaría Barack Obama, quien poco después de conocerla la invitó “a salir”.

Michelle Obama se mostró reacia en un primer momento a mezclar el placer con los negocios, pero tardó poco en sucumbir a los encantos de Barack.

En 1991 falleció su padre y casi al mismo tiempo murió una de sus mejores amigas en Princeton. Esos dos acontecimientos hicieron que se replanteara su vida y la llevaron a buscar su verdadera pasión: el trabajo social, y a dejarse guiar por ella. En 1992 se casó con Obama.

La entrada de Barack en la carrera presidencial la llevó a dejar temporalmente su empleo para involucrarse, de medio tiempo, en la campaña, una tarea que compagina con su prioridad número uno: el cuidado de sus hijas Malia y Sasha.

Su mayor exposición pública ha dejado claro que Michelle es una persona segura de sí misma, pero también alguien con un carácter fuerte, directo y sarcástico que le ha causado problemas.

En febrero, se ganó fama de “resentida”, tras decir que era la primera vez que se sentía “realmente orgullosa de su país”.

Esas afirmaciones se matizaron para precisar que no tenían que ver con que Obama fuese el primer negro en competir por la Casa Blanca, sino con la gran participación popular en el proceso.

Además, sus comentarios de que Obama ronca, tiene mal aliento por las mañanas, se olvida de meter la mantequilla en la nevera y deja calcetines por toda la casa le han ganado los calificativos de mujer “dominante” y “castradora”, como la describió Maureen Dowd, columnista de The New York Times.

Ella dice que lo que busca es humanizar a Obama. Su esposo la defiende a capa y espada, al asegurar que es el amor de su vida.

Un experto en política internacional

Es presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, anunció el 31 de enero 2006 sus intenciones para contender a la presidencia en 2008 en el marco de las primarias demócratas.

Es considerado el candidato demócrata con mayor experiencia en el campo de la política exterior, y las críticas lo señalan como el aspirante que trata el tema de Irak con más realismo.

Su pobre actuación en los caucus de Iowa del 3 de enero de 2008 fue demasiado para Biden, quien ya venía muy por detrás en las encuestas. Fue así que a las pocas horas de finalizado el proceso, anunció que retiraba su precandidatura. No obstante, poco antes de la Convención partidaria en Denver, Barack Obama lo convocó como compañero de fórmula como candidato a la vicepresidencia, invitación que aceptó.

Joe creció en los suburbios de New Castle County, en Delaware, dentro de una familia de clase media y bajo la religión católica romana. Su padre, Joseph Biden, se dedicaba a la venta de automóviles y su madre, Catherine Eugenia Finnegan, era irlandesa americana.

Se graduó como abogado en la Universidad de Delaware y de la Escuela de Leyes de Syracuse. A los 29 años se convirtió en el quinto Senador más joven de la historia de Estados Unidos, ganándole al republicano J. Caleb Boggs, quien era favorito.

Neila Hunter fue su primera esposa, con la que tuvo tres hijos: Beau, Hunter, Amy, pero su hija y su esposa murieron en un trágico accidente poco antes de ser elegido como senador, en 1972. Cinco años más tarde contrajo nupcias con Jill Tracy Jacobs, con quien tuvo una hija llamada Ashley.

Después de tres décadas como senador, Joe Biden tiene gran experiencia en asuntos de política internacional gracias a que durante el conflicto de los Balcanes convenció a Bill Clinton de usar la fuerza contra Slobodan Milosevic, así como tras los atentados del 9/11, se convirtió en uno de los senadores que votaron a favor de la intervención en Afganistán y la lucha contra Irak.

Actualmente en su sexto periodo como senador, se postula por segunda vez a la candidatura presidencial de su partido, tras haberlo hecho en 1988, pero en aquella ocasión sus intenciones se vieron empañadas al ser acusado de plagiar un discurso electoral de Neil Kinnock, del Partido Laborista británico; así como por su hospitalización por dos aneurismas cerebrales que lo mantuvieron alejado del Senado durante siete meses.

Su propuesta para Irak se basa en la experiencia que tuvo ante el conflicto en Bosnia. Su plan consiste en la división territorial con base en los diferentes grupos étnicos, tales como los sunnitas, chiítas y kurdos, para que estos resuelvan sus propios asuntos, en tanto que la defensa de las fronteras, los asuntos exteriores y las ganancias de petróleo, deben estar a cargo de un gobierno central en Bagdad; mientras que busca mantener un grupo minoritario de tropas estadunidenses en Irak, con la intención de que eviten la concentración de terroristas y el entrenamiento de fuerzas de seguridad.

Dos asuntos de gran importancia para Biden son la seguridad energética y los cuidados médicos, ya que a partir de la mejora en sus servicios bajarían los costos de éstos a la nación. Biden busca que Estados Unidos se convierta en un líder de desarrollo y exportación de energías alternativas para no depender del petróleo de otras naciones.

A su vez, busca detener los elevados costos de los servicios médicos para que 47 millones de americanos puedan tener acceso a un seguro de salud.

Sin embargo, algunos medios lo han catalogado como arrogante por llamar enfermos mentales a algunos propietarios de armas, así como descerebrado al presidente George Bush.

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