WASHINGTON.— Miles de estadunidenses que llegan desde todos los puntos de la unión americana visitan diariamente el monumento a Abraham Lincoln, y ayer, a unas horas de la elección, él fue testigo de que a muchos estadunidenses, no les convence ni Obama, ni McCain.
“Yo creo que Obama y McCain tienen que ir al mundo real donde yo vivo —Delaware—… allí nuestras principales preocupaciones son que estamos perdiendo nuestros fondos para el retiro, y muchas personas no tienen trabajo ni seguro médico” dice John Higgins a quien no le convence la propuesta económica de ninguno de los dos candidatos.
John tiene más de 60 años, el cabello cano y camina con dificultad. Lleva una gorra con la bandera de Estados Unidos y una chamarra verde para cubrirse del frío y va acompañado de su amigo Fred y ante la pregunta de por quién votará… se niega a responder.
Aunque el republicano y el demócratas hablan mucho de los problemas del americano promedio: el desempleo, las hipotecas y otros temas, en realidad no conocen esos problemas: “no saben de los problemas reales en el mundo real, ellos no han bajado al nivel de la tierra…cuando bajen al nivel de la tierra van a entender lo que le preocupa a la gente real” aseveró John.
Para Chris Borman, un hombre de unos 45 años, quien trabaja en el sector financiero en Carolina del Norte, la política económica ni la perspectiva sobre la guerra en Irak de McCain son convincentes pero va a votar por él pues le parece el candidato “más moderado y de centro”.
“Si me preguntan… no creo que ninguno de los dos candidatos sea tan atractivo, pero creo que McCain es mejor que Obama” dice Chris a quien le preocupa que todas las políticas que proponga Obama en materia económica y social —si gana la presidencia— sean aprobadas por el Congreso.
Chris también piensa que el presupuesto federal con el que cuente Obama como presidente no le va a alcanzar para hacer todo lo que ha prometido y considera que el enfoque económico de McCain tampoco es grandioso.
Mientras Chris habla sobre su poco convencimiento para votar por McCain, —aunque es el que le da más confianza— decenas de estadounidenses y extranjeros suben la escalera de la edificación de que protege a la enorme estatua de Lincoln que desde la silla donde se encuentra parece estar observando el obelisco de la capital política de la unión americana.
Cerca del obelisco camina lentamente la joven afroamericana Morgan Fields consultora financiera quien está decidida a votar por Obama pues considera que la unión americana: “Necesita un cambio y McCain votó por el 92 por ciento de las propuestas que presentó Bush”.
Por su parte Fran Dagasta, una mujer de 42 años que vive en Virginia y es decoradora de interiores, evade la pregunta de su preferencia electoral y señala que “es una decisión difícil, he visto los debates y no sé… McCain ha mejorado a sí mismo a través de las generaciones defendiendo al país, pero el recién llegado senador joven tiene mucha energía y muchas políticas buenas”.
Fran no cree que vaya a haber un efecto Bradley —que los votantes blancos no elijan Obama por una cuestión de racismo— aunque cree que un hecho que sí podría darle miedo a la gente “es que sus tres nombres son claramente musulmanes —Barack Hussein Obama— y después de lo que nos pasó el 11 de septiembre del 2001… no sé”.




