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El estado de Louisiana es el punto hacia donde se dirige Gustav, por lo que varias actividades se han paralizado. El gobernador llamó a la población a abandonar sus casas por el impacto del fenómeno. Fotos: AFP. Reuters, EFE y AP
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01-Septiembre-2008

“Gustav es ahora la madre de todas las tormentas”

EFE, Notimex, Reuters y AFP

MIAMI.— El huracán Gustav elevó ayer su velocidad en dirección hacia Louisiana, aunque mantiene la misma intensidad de un ciclón de categoría tres, de acuerdo con el Centro Nacional de Huracanes (CNH).

Gustav sigue siendo un huracán “extremadamente peligroso”, con vientos de 195 kilómetros por hora y con tendencia a fortalecerse como un ciclón de categoría cuatro en la escala Saffir-Simpson, de un máximo de cinco.

De Nueva Orleáns salieron unas 340 mil personas con apoyo oficial de 700 autobuses, el tren y una flota de la Fuerza Aérea.

Hace tres años Katrina impactó a esa ciudad. Ocasionó unas mil 800 muertes y daños materiales cuyas secuelas aún continúan.

Miles de personas, entre ellas cientos de trabajadores hispanos, permanecieron en Plaquemines y otras áreas del sur de Nueva Orleáns que, según las autoridades, son las más amenazadas por las marejadas que levantará el huracán.

El plan de evacuación de Nueva Orleáns saturó las carreteras y autopistas de miles de vehículos, pero mucha gente no tiene medios para salir de la ciudad.

El alcalde Ray Nagin advirtió que nadie puede quedarse dentro de la ciudad, porque las marejadas pueden alcanzar los siete metros.

Nagin insistió en el peligro enorme de Gustav al que calificó de “la tormenta del siglo” y “la madre de todas las tormentas”.

Por su parte, el gobernador de Louisiana, Bob Jindal, urgió a la población que vive en la costa de su estado que se vaya de inmediato, al señalar que Gustav es un huracán que debe tomarse en serio y garantizar que la Guardia Nacional protegerá sus bienes durante la evacuación.

Jindal dijo que se han movilizado un total de 50 mil soldados de la Guardia Nacional, y que hay 16 mil adicionales para que apoyen las tareas de socorro y la vigilancia de las zonas despobladas.

“Ahora es el momento de irse, queda tiempo, tomen en serio esto. No se conformen con que algunos pronósticos dicen que es un huracán de categoría 3, puede ser mucho, mucho peor”, declaró Jindal, al insistir en el mensaje que han reiterado las autoridades.

El gobierno del estado contrató 400 autobuses de transporte público y de los sistemas escolares para facilitar la evacuación.

Además, llegarán al sur de Louisiana aviones militares de 12 estados para el transporte de suministros y la evacuación de personas con enfermedades y que no pueden ser trasladadas por carretera.

En Florida, el gobierno decretó estado de emergencia.

El puerto de Nueva Orleáns tuvo que cerrar sus operaciones en anticipación por el temible huracán.

El presidente del puerto, Gary LaGrange, informó que apuró todas sus operaciones de carga y desembarco. El último movimiento fue dar refugio a unos 10 barcos.

“Estamos preparados para el embate de Gustav en algún momento de la tarde del lunes, probablemente en algún punto al oeste de Nueva Orleáns.”

Por otra parte, compañías petroleras se apresuraban a cerrar casi todas las plataformas de producción costa afuera y refinerías propensas a inundarse, antes de que toque tierra el huracán, que podría rivalizar con la furia de Katrina, en 2005.

Las empresas del ramo que operan en el Golfo de México y al sur de EU interrumpieron 77 por ciento su producción en la región. El precio por barril de petróleo estadundiense se disparó tres dólares para ubicarse en 2.50 de aumento, de acuerdo con un reporte de la cadena CNN.

El secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, dijo, al partir en vuelo a la región del Golfo, que “esta vez estamos mejor preparados que (cuando azotó) Katrina”.

Diversas fuentes informaron que por lo menos un millón de personas habían abandonado el área.

El presidente George W. Bush anunció que no asistirá a la convención republicana y que viajará hoy a Texas para observar los operativos de rescate ante el avance del peligroso huracán sobre las costas de Estados Unidos.

“A la luz de estos acontecimientos no iré a Minnesota para la Convención Nacional Republicana. Viajaré a Texas mañana para visitar el centro de operativos de emergencia en Austin”, señaló el mandatario, quien agregó que en cambio no visitará Louisiana.

El vicepresidente Dick Cheney también se sumó a la decisión de Bush y no irá a la fiesta política.

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