Madelyn Dunham, la mujer que crió al aspirante demócrata a la Casa Blanca, murió ayer en Hawai a los 86 años
Secándose las lágrimas, el candidato demócrata Barack Obama elogió ayer por la noche a su fallecida abuela Madelyn Dunham como uno de los “héroes silenciosos” de Estados Unidos y lanzó una apasionada promesa para trabajar para tales héroes si es elegido a la Casa Blanca.
Ante miles de simpatizantes en uno de sus últimos mítines electorales en Charlotte (Carolina del Norte, este), Obama se mostró emocionado al rendir homenaje a la mujer que contribuyó a su crianza, fallecida ayer a los 86 años.
“Era uno de esos héroes silenciosos que tenemos en todo Estados Unidos. No son famosos. Sus nombres no están en los diarios”, dijo Obama. “Pero trabajan duro todos los días. Cuidan de sus familias. Se sacrifican por sus hijos y sus nietos. No tratan de llamar la atención. Sólo tratan de hacer lo correcto.”
Murió justo un día antes de las elecciones. Obama suspendió su campaña para ir a Hawai a visitarla hace unos días, al empeorar su estado de salud.
“Es con gran tristeza que anunciamos que nuestra abuela, Madelyn Dunham, murió hoy en paz tras una batalla con el cáncer”, informó ayer por la tarde Obama en un comunicado conjunto con su medio hermana, Maya Soetoro-Ng.
El republicano John McCain, expresó sus condolencias a su oponente inmediatamente.
Nacida Madelyn Lee Payne el 26 de octubre de 1922 en Peru, Kansas, en el corazón del EU rural y conservador, la abuela materna de Obama no participó en la campaña de su nieto. Pero este último a menudo rindió homenaje a la mujer que comenzó su carrera como secretaria y que en 1970 llegó a la vicepresidencia del Bank of Hawaii.
“Ella me enseñó lo que significa trabajar duro”, dijo Obama en agosto en su discurso ante la convención demócrata, que acababa de consagrarlo con la candidatura a la Casa Blanca. “Ella renunciaba a comprarse un auto o un vestido para permitirme tener una vida mejor. Todo lo que ella tenía, me lo daba a mí”, lanzó el candidato en esa ocasión.
Madelyn y su marido Stanley criaron a Obama en su departamento de Hawai, donde se instalaron tras la Segunda Guerra con su hija Ann.
En su autobiografía, Los sueños de mi padre (1995), Obama relata que durante su adolescencia descubrió el abuso del alcohol y de la droga, dos fechorías que combatió su abuela.




