Mientras el representante de los republicanos en nuestro país, Larry Rubin, se negaba a reconocer la derrota, la algarabía pronto estalló entre los seguidores de Barack
Los primeros indicios de que Barack Obama estaba a punto de convertirse en el primer presidente afroamericano en toda la historia de Estados Unidos fueron casi imperceptibles pero evidentes.
La pila de sombreros ornamentados con las barras y las estrellas casi habían desaparecido del mostrador asignado a los simpatizantes del Partido Demócrata.
A unos pasos de allí, colaboradores de la representación en México del Partido Republicano ofrecieron a Excélsior una breve entrevista con Larry Rubin, su representante en México.
“Todavía es muy temprano para poder decir algo a ciencia cierta pero sí podemos decir que en los números electorales, ahorita va arriba John McCain con una ventaja de 8 a 3 votos electorales por contar, pero creemos que en Florida la mayoría votará por John McCain”, dijo el joven méxico-estadunidense.
Sobre el voto de estadunidenses en México, Rubin estimó que de 50 a 55 por ciento de ellos sufragó para estas elecciones, aproximadamente medio millón de votos.
“No sabremos el número total hasta que todos los estados acaben de computar las cifras exactas … Los estados claves para nosotros, son Florida, Ohio y Pensilvania. Especialmente Ohio. De hecho, la mayoría de los esfuerzos de México estuvieron enfocados hacia eso”, añadió.
Y poniendo buena cara a lo que faltaba por venir afirmó que la mayoría del 1.2 millones de estadunidenses que viven en México suelen favorecer a los republicanos porque son militares.
El encuentro con Steve Lucero el representante del Partido Demócrata fue casi fortuito.
Un triunfo anunciado para los demócratas
>Desde antes del mediodía, el cuartel general del Partido Demócrata empezó a contabilizar un número récord de votos para ese partido yfue testigo de las largas filas de votantes que desde las nueve de la mañana anticipaban ya el triunfo de Barack Obama, el primer presidente negro de Estados Unidos.
“Aquí el voto ha sido histórico, casi un millón de votos tempranos, un récord”, dijo a los lectores de Excélsior desde Chicago, Danny Solís, integrante del círculo más cercano al senador por Illinois con quien hizo trabajo comunitario.
“La pregunta es por cuánto”, exclamó el hermano de Patti Solís Doyle, coordinadora de colaboradores de Joe Biden, el candidato a la vicepresidencia.
En campaña con la comunidad latina hasta el cierre de la última casilla, Solís se preparaba a dar entrevistas y participar en varias emisiones de la televisión de habla hispana.
Así ocupó el tiempo mientras llegaba el momento en que los relojes de la también llamada ciudad de los vientos marcarían las seis de la tarde, para conocer los resultados de los comicios en tres estados clave para él y su gente: Florida, Pensilvania y Ohio.
“Cuando sepamos quién ganó en esos estados vamos a saber si el vencedor fue Obama o si nos espera una noche larga”, dijo.
Sin embargo, anticipó que de las 8:30 a las 9:00 de la noche cuando unos 70 mil invitados hubieran llenado la plaza de Grand Park, junto al lago Michigan, y cientos de miles de personas se reunieran en las inmediaciones para seguir el conteo final en las grandes pantallas instaladas para la ocasión, se sabría que Barack iba adelante en el conteo.
El también concejal del distrito de Pilsen confió en el triunfo de su partido, aun en caso de que el candidato republicano John McCain ganara dos de esos tres estados.
¿El motivo? Esperaba también un número récord de votantes latinos a nivel nacional:
“Se espera que voten hasta 12 millones de latinos, eso va a ser histórico. En 2004 George W. Bush ganó la presidencia con casi el 42 por ciento del voto latino.
Unos minutos después, pero desde California, el líder latino Steven Ybarra quien negoció con la campaña demócrata un apoyo mínimo de 20 millones de dólares para conquistar el voto latino, confirmó a este diario una tendencia similar en la votación popular.
“Treinta millones de personas ya votaron y tenemos 70 por ciento del voto latino”, dijo.
Entusiasmado, Ybarra explicó que supo que las cosas empezaban a ir bien en las filas demócratas desde el momento en que su amigo de la infancia, Cuauhtémoc “Temo” Figueroa, fue nombrado director de campaña para la población latina de todo el país.
“¡Hasta que pusieron una guitarra en su orquesta!”, exclamó.
Este méxico-estadunidense, que fungió como superdelegado en la Convención Nacional Demócrata, recordó que desde 2000 intentó decirle a la gente de Al Gore y en el 2004 al equipo de John Kerry, que sin el voto latino no iban a ganar.
“Le dije a la gente de Kerry, dame un millón de dólares, pero no lo creyó necesario. Él y Gore crecieron en un lugar donde no se relacionaban con las minorías, nunca lo entendieron”, destacó.
Sin embargo Obama lo entendió tan bien, añadió, que tres días antes de la elección estaba en Pueblo, Colorado, en lugar de conformarse con una visita a Denver.
“Para ganar hay que ir a Pueblo y a todos esos pequeños lugares”, subrayó.
Anticipan reforma migratoria
Mientras el entusiasmo iba en aumento, Excélsior preguntó a Solís qué podía esperar México de la política migratoria de la administración Obama, enfrentada al desafío de gobernar bajo una de las crisis económicas más profundas desde la Gran Depresión de 1929.
“Nuestro primer presidente afroamericano va a tener un gran poder en Estados Unidos y, por consecuencia, en el mundo. Entonces la dirección del país va a ser más liberal justo cuando la mayoría de los países del mundo prefieren una presidencia de Obama, es una gran oportunidad”, opinó.
“Pero creo que la reforma migratoria sí va a venir, no una amnistía completa para volverse ciudadano luego, luego, eso no va a suceder”, dijo.
—¿Ya está ganando en Virginia?
—¿Quién?
¡Obama!
Y no pasaron muchos minutos para que Lucero corrigiera las cifras de su colega republicano Rubin:
“Te digo que atrás de las estadísticas de las primarias demócratas de febrero pudimos constatar que 20 por ciento de la gente que vive acá en México voto por los republicanos”.
Luego fue más preciso: Un estudio elaborado este año por la firma Nick & Jane Media, que preside Juliette Lambert reveló que hay 764 mil ciudadanos estadunidenses en México, 52 por ciento de ellos son mujeres, 48 por ciento son hombres, 40 por ciento son jubilados, 30 por ciento son ejecutivos y el resto, estudiantes, niños y cónyuges.
—¿Cómo se siente hoy?
—Como un ganador. Esta noche ganamos.
“Pero esta noche el acontecimiento ya no tiene nada que ver con el Partido Demócrata, tiene que ver con nuestro país. Barack Obama va a dirigir nuestro futuro en los próximos años. Estamos viviendo un renacimiento”, subrayó Lucero.
Minutos después, a las 8:34 se escuchó un aullido. Una de las pantallas de televisión disponibles en el gran salón transmitió el anuncio: Obama había ganado en Ohio.
A partir de allí, ya no fue posible hablar con voz normal. El anuncio de que el demócrata llevaba la delantera en el conteo de votos electorales no se hizo esperar: Obama 207, McCain 95.
Y a las 9:50 el aullido final: Obama había ganado California y se había convertido en el nuevo mandatario, el presidente numero 44 de Estados Unidos.
O-ba-ma, O-ba-ma, O-ba-ma, O-ba-ma. El festejo apenas comenzaba. Eran las diez de la noche del 4 de noviembre de 2008.
En medio de los brindis, sólo quedaba la sonrisa discreta de uno de los contadísimos afroamericanos que allí se encontraban presentes y que prefirió no hacer ningún comentario a los lectores de Excélsior.
Para entonces, ya se habían agotado los 900 sombreros con las barras y las estrellas del mostrador demócrata que tuvo que ser reabastecido en varias ocasiones y cada quien celebraba a su manera.
Willon Meier, un estudiante germanoafricano de relaciones internacionales y ciencias políticas que vino a estudiar por unos meses al Instituto Tecnológico Autónomo de México en la Universidad París Dauphine, dijo que Obama, cautivó al mundo entero porque su pasado encarna la idea del sueño americano, el sueño de la migración y del éxito.
Octavio Estrella, un abogado mexicano especializado en asuntos internacionales había anticipado poco antes: “Hoy se espera un gran cambio”.
Hugo Preciado, quien dijo haber participado en numerosos eventos del programa Junior Achievement de la Cámara Americana de Comercio siempre se mostró confiado del triunfo de Obama:
“No hay una sola encuesta en Estados Unidos ni a nivel internacional que diga lo contrario”.
Al final sólo quedaron las sonrisas amplias, los cánticos, los aullidos, los abrazos y un aparentemente homogéneo sentimiento de satisfacción.




