Genaro Lozano, columnista de este diario, explica en el capítulo V del libro, dedicado al Poder Ejecutivo, por qué el voto popular pesa menos que el electoral. Aquí otra selección de su texto
Tal vez nada refleje de forma más contundente el temor de los Padres Fundadores en torno a la creación de la presidencia que el método diseñado para elegir a quien personificará al Poder Ejecutivo. Aristócratas y educados, los Padres Fundadores desconfiaban del raciocinio popular y de la capacidad de las masas para elegir a sus gobernantes. Por ello, el método de selección del presidente de los Estados Unidos es indirecto. Cada cuatro años, los ciudadanos no votan directamente por su presidente, sino por un representante o delegado estatal que a su vez dará el voto de su representado para la presidencia de los Estados Unidos. Como consecuencia, el ganador de la contienda presidencial no es realmente el candidato que obtiene la mayoría de los votos populares, sino el que gana 270 de los 538 votos que conforman el Colegio Electoral (la mayoría de los votos más uno).
Cada estado, dependiendo de su población o del número de representantes y senadores que tiene en el Congreso Federal, tiene un número de votos electorales. California (55), Texas (34), Nueva York (31) y Florida (27) son los estados con el mayor número de votos electorales. En otras palabras, en la Cámara de Representantes hay 435 legisladores, mientras que en la Cámara de Senadores hay 100. El total suma 535 legisladores o 535 votos electorales. Por una reforma en la década de los setenta, el distrito de Columbia tiene tres votos electorales fijos, con lo cual el número de votos electorales totales es de 538. Cada 10 años, cuando se dan a conocer los resultados del censo poblacional estadunidense, se redistribuyen los votos electorales de los distintos estados, lo que resulta en que el número de votos electorales por estado aumenten, disminuyan o se mantengan estables dependiendo de su cambio poblacional.
Debido a que en cinco elecciones presidenciales el ganador del voto popular perdió el voto electoral, como en la contienda de 2000 entre George W. Bush y Al Gore, este método de elección indirecta ha sido objeto de críticas y de propuestas de reforma electoral. Sin embargo, sus defensores destacan que el método respeta el federalismo y que ha funcionado perfectamente en 48 de las 53 elecciones presidenciales que se han realizado en los Estados Unidos desde 1790.




