Busca contribuir con su experiencia para enfrentar el potencial desestabilizador de las hambrunas, sequías e inundaciones que también afectan a México
Los desafíos derivados del cambio climático no son menos peligrosos que las amenazas más convencionales de las dos grandes guerras europeas del siglo XX. Estamos en un momento fundacional equiparable al de la Conferencia Mundial de Bretton Woods de 1944 para responder al cataclismo de la II Guerra Mundial, dijo a Excélsior John Ashton*, el representante especial de Gran Bretaña para el Cambio Climático.
A unas horas de su arribo a México para consolidar acuerdos de financiamiento e intercambio tecnológico que apuntalen su acelerada transformación en un país con bajas emisiones de carbón, el también negociador del Protocolo de Kyoto, dijo que urge actuar muy rápido para enfrentar el potencial desestabilizador de las hambrunas, sequías, inundaciones y guerras derivadas del fenómeno, así como de la escasez y alto costo de los recursos naturales en el mundo.
Ashton adelantó también que los planes para dicha revolución industrial en México contemplan la eliminación de emisiones de gases con efecto invernadero en la producción de electricidad, la construcción de vehículos con bajas emisiones de carbón, la reconversión del transporte, la exploración y consolidación de los lazos comerciales de México con todo el Continente Americano, para desde aquí, difundir y ayudar a abaratar el costo de las tecnologías verdes.
Estos son algunos de los temas que tratará el próximo martes en el Club de Industriales.
— ¿Cuál es la agenda de su visita a México?
He estado involucrado en el tema de cambio climático por más de diez años y en todo ese tiempo México ha sido una voz muy comprometida y muy positiva en las pláticas internacionales del cambio climático. Siempre ha habido una relación de cooperación muy cercana entre México y Gran Bretaña. Y como estamos entrando a la fase crítica de la respuesta global al cambio climático en los esfuerzos rumbo a un acuerdo internacional que va más allá de 2012, quiero tener opiniones de primera mano de destacadas personalidades de México sobre el tema y ver cómo perciben las consecuencias económicas del cambio climático y la forma correcta de abordar su dimensión internacional.
Además pretendo explicar porqué la Unión Europea, incluida Gran Bretaña, decidió no esperar un nuevo acuerdo internacional y emprender la transición hacia una economía baja en carbón.
El cambio climático es una enorme amenaza para la paz, la seguridad internacional y una enorme amenaza a la capacidad de los gobiernos para dar prosperidad y satisfacción a sus ciudadanos. Es un reto terriblemente difícil pues nos obliga a hallar la forma de transformar muy rápidamente nuestras economías.
En el mundo se sigue construyendo infraestructura con altas emisiones de carbón, entonces el desafío es cómo vamos a poder desviar muy rápidamente el actual flujo de inversiones hacia la infraestructura de alto carbón para llevarlo a la construcción de infraestructura de bajo carbón. Sé que tipo de infraestructura se está construyendo en México y el ritmo al que se está construyendo.
— ¿Qué perspectivas ve para la cumbre del cambio climático de la ONU a fines de 2009 en Copenhague?
He estado involucrado de diversas formas en las negociaciones de la ONU para el cambio climático desde 1997 cuando acordamos el Protocolo de Kyoto. Esas negociaciones figuran entre las más difíciles labores diplomáticas jamás emprendidas por la humanidad. El problema es que cada vez se han ido haciendo más complejas, más difíciles. De allí que el éxito de la conferencia de Copenhague no esté garantizado en lo absoluto y que debamos esforzarnos mucho y ganar antes muchas batallas si realmente queremos tener éxito en Copenhague.
El tipo de transformación que queremos lograr será muy difícil, probablemente imposible, si nos atenemos a una mera negociación multilateral. Se necesita un esfuerzo mucho más grande que vaya directamente al corazón de la política interna de cada país.
Porque una economía de bajo carbón exige formas distintas de hacer acuerdos entre contribuyentes, consumidores y accionistas. La relación entre el sector público y el sector privado se vuelve muy distinta a la de una economía de alto carbón.
Estamos frente a una interrogante política muy profunda, porque de alguna manera toda la política está organizada en torno a la forma en como se negocia y se mantiene esa relación, y a cuál es el papel del estado en la economía.
Sabemos que no hay una respuesta no intervencionista para enfrentar el cambio climático. Al contrario, hay que intervenir en el mercado para atraer inversión hacia un modelo de bajo carbón partiendo de un modelo de alto carbón. Y hacerlo con modalidades nuevas con las que no estamos familiarizados.
— ¿Es como el Bretton Woods del siglo XXI?
Yo no había nacido cuando se dio la conferencia de Bretton Woods ni soy un experto en el tema, pero me parece que tiene bastante razón al abordar el problema con esa escala. Estamos en un momento fundacional y necesitamos encontrar la imaginación que permita responder a este desafío.
Bretton Woods ocurrió en el contexto de un cataclismo como la II Guerra Mundial y entonces hubo una especie de consenso imparable de que necesitábamos crear distintos convenios institucionales.
Hoy el problema es más difuso, es más difícil que la gente pueda ver todas las implicaciones para construir el consenso que necesitamos para responder en esa misma escala, dado que está desafiando realmente a las actuales estructuras institucionales que ya requieren reformas muy profundas.
— ¿Qué más se desprende de esta cooperación entre Gran Bretaña y México?
México está experimentando en un microcosmos —si se puede usar este término para un país tan vasto y complejo— todos los dilemas que también nosotros estamos tratando de enfrentar a nivel global con relación al cambio climático.
Aquí se está tratando de ofrecer una posibilidad de prosperidad para la gente, una forma de salir rápidamente de la pobreza. Están tratando de modernizar la economía con un nuevo ciclo de reformas con las que el gobierno está comprometido, y están tratando de construir infraestructura muy rápido, están dirigiéndose a hacer eso en algunos de los sectores clave relacionados con el cambio climático. El sector nodal, por supuesto, es el sector energético.
Creo que es parte de los cimientos para las negociaciones diplomáticas que están teniendo lugar y permite comparar nuestras distintas perspectivas y las políticas que estamos adoptando frente a esos problemas.
Al mismo tiempo, otra característica de mi conversación en este país versará en torno a las negociaciones que México está haciendo, tanto como los demás, para tratar de crear las condiciones adecuadas para un acuerdo en Copenhague.
Una de las cuestiones en las que México se ha enfocado es en cómo financiar un avance más rápido hacia el bajo carbón en las economías, especialmente en los países en desarrollo, en las economías emergentes, y ha proporcionado propuestas extremadamente interesantes para un nuevo tipo de fondo de tecnología, algo que espero discutir.
Pero pienso que todos estamos en una fase muy experimental mientras hacemos esto y nos damos cuenta de que vamos a tener que usar inversión pública para liberar flujos más grandes de inversión privada con dirección al bajo carbón. Ahora necesitamos trabajar entre nosotros para ver cuál es la forma más efectiva de hacerlo y por supuesto queremos obtener los máximos beneficios del bajo carbón a cambio de la mínima inversión pública, porque encontrar inversión pública es una forma típica y México ha sido un participante muy constructivo en esta conversación.
— ¿Como ve a México en los próximos diez años en el marco de la relación con Gran Bretaña?
Hay sectores que me parecen críticos. Evidentemente el sector eléctrico es importante pues uno de los retos es sacar muy rápido las emisiones de carbón de la electricidad. Las tecnologías están disponibles pero necesitamos acelerar su despliegue y reducir su costo.
Otro sector crucial es el transporte, necesitamos obtener muy rápidamente un transporte de bajo en carbón que es crucial para los vehículos. Ustedes tienen una industria de autos en México, creo que hay una creciente toma de conciencia aunque sospecho que no crece tan rápido como se necesita en la industria automotriz global. El futuro tiene que ser para vehículos con muy baja emisión de carbón.
Otro punto es minimizar las consecuencias del cambio climático, particularmente en el tema del agua que es muy importante en México pues tiene algunas regiones donde es muy escasa y posiblemente se hará más escasa como resultado del cambio climático. Aunque hay regiones con mucha agua. Bastante gente en Europa quedó muy conmovida con el sufrimiento derivado de las inundaciones de Tabasco.
Además, México es un participante clave de las economías regionales como la zona económica del TLCAN pero también de las economías regionales construidas entre América Latina y Norteamérica. Quiero saber cuáles son esas interdependencias y saber hasta dónde llega la relación con sus socios sudamericanos, con sus socios norteamericanos y ver qué oportunidades hay para ayudar a impulsar la transición.
*John Ashton fue también agregadocientífico en la Embajada de Gran Bretañaen China (1981-84) y asesor políticodel gobernador de Hong Kong, Chris Patten, durante la transición de la soberaníade la isla a la República Popular China.




