BRASILIA.— La XXX Conferencia Regional de la FAO concluyó ayer en Brasilia con un mensaje: la crisis de los precios de los alimentos en el mundo será prolongada.
“Se dice que si la producción aumenta los precios bajan, pero no es eso lo que va a pasar”, aseguró en la clausura de la conferencia el senegalés Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Diouf reiteró que la subida vertical de los precios de la comida es producto de diversos factores e insistió en que no hay escasez de alimentos, sino obstáculos para que los más pobres accedan a ellos.
Entre las causas por las cuales los alimentos están cada vez más costosos, citó las alzas de precios de los fertilizantes, que calculó en 58 por ciento en los últimos 12 meses, y del petróleo, que por primera vez superó los 116 dólares por barril.
También reiteró que la situación despertó la voracidad de “especuladores”, que se han lanzado a “buscar oportunidades” en los mercados de materias primas y alimentos y “las han encontrado” por la crisis.
El director general de la FAO admitió que no se puede contener esa especulación y dijo que la crisis obliga a que el primer paso sea una inmediata ayuda alimentaria a los países más pobres de Asia, África y América Latina.
“Los países más pobres van a tener problemas para acceder no sólo a alimentos, sino también a fertilizantes y semillas, y tenemos que empezar por garantizar ese acceso”, declaró.
Recordó que, en diciembre pasado, anticipándose a la crisis que estalló este año, la FAO propuso crear un fondo internacional para asistir a las naciones más vulnerables e hizo un primer aporte de 17 millones de dólares, pero lamentó que desde entonces no entró un centavo más.
“La FAO no es un organismo de financiación” ni tiene presupuestos para completar ese fondo de asistencia, que necesita llegar a mil 700 millones de dólares “para tener impacto mundial”, dijo Diouf.
En una rueda de prensa, el director de la FAO se negó a opinar sobre la influencia que puede tener en la crisis la bioenergía, a la que muchos culpan de los aumentos de precios de los alimentos.
Diouf recordó que, en ese sentido, la FAO convocó para junio próximo a una Conferencia de Alto Nivel sobre Seguridad Alimentaria y Retos del Cambio Climático y la Bioenergía, en la que confía que podrá llegarse a conclusiones al respecto.
En relación a América Latina y el Caribe, dijo que una parte de la solución puede estar en las propuestas de la FAO que apuntan a redoblar el apoyo a la agricultura familiar, mejorando el acceso al agua, fertilizantes y semillas, y dotando a las zonas rurales de una mejor infraestructura vial y de distribución.
Citó en ese sentido la iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre, que Brasil y Guatemala sugirieron en 2005, la FAO adoptó en 2006 y que, en esta conferencia de Brasilia, fue calificada como “asunto de emergencia regional”.
Según se decidió hoy, la XXXI Conferencia Regional de la FAO será realizada dentro de dos años en Panamá, cuyo ministro de Desarrollo Agropecuario, Guillermo Salazar, dijo que el asunto central será nuevamente la alimentación de los más pobres.
En la reunión clausurada ayer, Venezuela se ofreció como sede para una reunión regional destinada a debatir la crisis alimentaria desde “la óptica latinoamericana”.
El viceministro de Agricultura y Tierras venezolano, Gerardo Rojas, dijo que “la crisis merece una discusión más profunda y específica”.




