LA JOLLA, California.— Los científicos recolectan desde hace décadas muestras de hielo de distintas zonas glaciares del mundo para precisar la edad de la Tierra, pero hoy el Scripps Institution of Oceanography de la Universidad de California en San Diego (UCSD) aprovecha estos pedazos del mundo para conocer otros secretos del Universo.
“Hemos descubierto que existen burbujas de aire congeladas en las muestras de hielo”, dice Jeffrey Svenringhaus, profesor de Geociencias del Scripps.
Una de las muestras, procedente de Groelandia, tiene más de dos mil millones de años.
Estos científicos cuentan con más de 50 muestras de los hielos de distintas zonas del planeta, que se mantienen en una habitación con una temperatura de menos 25 grados centígrados.
“Hace apenas unos cinco años comenzamos a estudiar la cantidad de bióxido de carbono que se encuentra en ese aire”, explica Severinghaus.
En sus muestras, han encontrado que ese compuesto nunca había sobrepasado más de 300 partículas por millón en el aire.
Pero en los hielos de Alaska y Argentina que han estudiado recientemente han descubierto que la cantidad del bióxido es mayor a 387 partículas.
“Esto significa que los gases que enviamos a la atmósfera comienzan no sólo a cambiar la temperatura de la Tierra, sino que también se aloja en las estructuras de los glaciares, las cuales se rompen porque en su superficie se forman ríos de agua deshielada, que penetra por las grietas propias del glaciar hasta llegar a su base, localizada por arriba de la roca que las sostiene. De esta manera, se forman cimientos poco estables y es cuando se desprenden trozos de kilómetros de glaciares”.
Por su parte, el investigador Hugo Hidalgo, de origen costarricense y que actualmente es uno de los líderes en el estudio del cambio climático en el Scripps Institution of Oceanography, explica que si bien el calentamiento global se ha percibido por el incremento de la temperatura cuando sale el Sol, también sus investigaciones afirman que hace más calor en la noche que en las mañanas.
“Un número importante de investigaciones explica que el cambio climático sólo se precisa por la intensidad con que pegan los rayos del Sol, pero por la noche aún se siente un intenso calor. Y esto obedece a que se concentra gran cantidad de calor solar y artificial en las ciudades y campos, debido al uso indiscriminado de automóviles, aires acondicionados, luces prendidas todo el día, así como por la tala de miles de árboles diariamente en divesas zonas del mundo. Ante ello, el calor generado en el día no se puede liberar tan fácilmente sólo porque es de noche. Es un asunto cíclico, entre más calor por las mañanas y tardes, mayor habrá al anochecer”.
Hilgado y Svenringhaus advierten que el cambio climatico afecta día y noche, bosques, selvas, océanos y glaciares.




