Con el megáfono en mano el rostro del Partido Comunista alentando a los sepultados bajo los escombros
Pekín.- Si una imagen ha copado las pantallas de los televisores chinos en los últimos tres días es la del primer ministro, Wen Jiabao, empapado y alentando, megáfono en mano, a los sepultados bajo los escombros de un hospital de Dujiangyan, a medio centenar de kilómetros del epicentro del fatal sismo.
Hace casi 20 años, en mayo de 1989, en otra instantánea que llenó portadas, un joven Wen se escondía tras su superior, el entonces primer ministro chino, Zhao Ziyang, quien también megáfono en mano trataba de negociar con los estudiantes una a la postre fallida salida pacífica a la crisis de Tiananmen.
Pese a que Zhao pagó cara su osadía y fue castigado por el aparato político en lo que se interpretó como una cesión a las "masas rebeldes", Wen salió ileso de la purga y con los años saltó al poder de la mano del actual presidente, Hu Jintao, quien dio instrucciones claras de priorizar las vidas humanas, pero le dejó el protagonismo.
En el soñado año olímpico, el máximo liderazgo chino no podía menos que dar un paso adelante para mostrar también al mundo que sabe controlar todo tipo de situaciones, e inmediatamente, Wen viajó a la zona siniestrada.
Para evitar críticas y permitiendo que incluso algunos hablaran de la falta de prevención de una tragedia que creían anunciada, se dio luz verde a información en tiempo real, lo que sorprendió a periodistas extranjeros que recuerdan el oscurantismo del terremoto de Tangshan en 1976, que oficialmente causó 230.000 muertos frente al millón que se dijo en el exterior.
El lunes, recayó sobre Wen la responsabilidad de mostrar al pueblo y al mundo que el liderazgo tiene la situación bajo control, en una prueba más importante que el que conllevarán en menos de 100 los Juegos Olímpicos de Pekín.
Desde el avión que abordó a las pocas horas de que un terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter devastara la provincia de Sichuan (suroeste), Wen se dirigió por primera vez al pueblo.
Con el ensordecedor sonido del aparato de fondo, Wen pidió "calma, confianza y eficacia" a sus "compatriotas chinos", y apeló a una "organización eficiente" para superar el desastre con el trabajo del pueblo y el "liderazgo" del Partido Comunista de China (PCCh).
Caída ya la noche del fatídico lunes, y frente a un montón de vigas, paredes de hormigón y hierros, Wen se dirigió directamente con un megáfono a los atrapados bajo los restos de un hospital.
Casualidades de la vida, Wen es geólogo de formación, lo que le permite valorar con conocimiento de causa la situación durante su visita al escenario de la tragedia, pertrechado de un equipo de expertos que le acompañan con una mesa plegable, un pequeño flexo, y varios mapas cartográficos de Sichuan.
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