Corea del Norte lanzó siete misiles balísticos de tipo Scud el sábado, incluidos tres misiles del nuevo Scud ER con un alcance de mil kilómetros capaces de llegar a Japón, informó ayer el diario sudcoreano Chosun Ilbo.
Según una fuente del gobierno de Seúl citada por el rotativo sudcoreano, Corea del Norte efectuó el lanzamiento de dos misiles del tipo Scud de 500 kilómetros de alcance, dos Rodong de mil 300 kilómetros y tres nuevos misiles Scud-ER (Extended Range) de mil kilómetros, no probados anteriormente.
El nuevo Scud-ER supone una amenaza para Japón por tratarse de una versión mejorada en alcance y puntería de un misil convencional Scud, según el diario sudcoreano.
El sábado Corea del Norte lanzó un total de siete misiles balísticos desde la base militar de Gitdaeryong, situada al sureste de Corea del Norte.
El diario sudcoreano DongA Ilbo estima que Corea del Norte ha gastado unos 43 millones de dólares en el lanzamiento de esos siete misiles.
En lo que va de año Corea del Norte ha lanzado un total de 18 misiles, incluido un cohete de largo alcance el 5 de abril, que pudo costar unos 300 millones de dólares.
El diario sudcoreano estima que Corea del Norte ha gastado alrededor de 353 millones de dólares en el lanzamiento de misiles en lo que va de 2009, mientras que la prueba nuclear pudo costar al régimen comunista unos 400 millones de dólares.
Por ello, el Consejo de Seguridad de la ONU anunció que se reuniría con carácter de urgencia para discutir el lanzamiento de los misiles, lo que ha agravado las tensiones en la región.
Los 15 miembros del Consejo se reunirán a puerta cerrada tras ser convocados por el presidente de turno del órgano, el embajador de Uganda, Ruhakana Rugunda.
Corea del Sur y Japón, que forma parte del Consejo de Seguridad y fue quien pidió la reunión, consideran que el lanzamiento de los misiles son una provocación y violan la resolución 1874 adoptada el pasado 12 de junio tras el ensayo nuclear que Pyongyang llevó a cabo en mayo.
Representantes de los dos países se reunieron ayer en Seúl para acordar el pleno cumplimiento de la resolución, que impuso nuevas sanciones al régimen comunista de Pyongyang.
Entre ellas, la prohibición de importación de armas, y el permiso para inspeccionar barcos y aviones sospechosos de transportar armamento tanto en alta mar como en los puertos.




