Muchas veces los trabajadores son víctimas de fraude y discriminación por parte de los empleadores
MONTREAL.- Los cambios en la política de migración efectuados por el gobierno canadiense propician abusos de parte de los empleadores, reveló un informe de la auditora general de Canadá, Sheila Fraser, divulgado en Ottawa.
La auditora general denunció el martes ante el Parlamento canadiense que el programa para atraer trabajadores extranjeros propicia fraudes y abusos.
El gobierno del primer ministro canadiense Stephen Harper amplió, junto a las provincias, los programas para importar mano de obra, desde trabajadores sin calificación y personal doméstico hasta personal calificado.
El número de trabajadores extranjeros está aumentando sin que Ottawa haya evaluado las 'potenciales consecuencias' de esos programas para los trabajadores, que muchas veces son víctimas de fraude y abuso por parte de los empleadores, afirmó Fraser.
Los trabajadores son vulnerables porque están a merced de los empleadores y muchas veces ni siquiera hablan inglés, agregó.
Citó al electricista colombiano Henry Bulles, quien dijo que este programa es 'claramente discriminatorio'.
Fraser expuso que respecto al fraude hay casos de 'empleadores', inmigrantes recibidos, que aprovechan ese programa para hacer entrar al país a sus familiares.
El ministro de Inmigración, Jason Kenney, anunció por su parte un recorte de tres mil refugiados en el número de personas que Canadá aceptará en 2010.
De 11 mil se pasará a ocho mil refugiados, dijo esta semana el ministro Kenney en su reporte ante el Parlamento.
Los diputados de la oposición criticaron esta decisión del gobierno conservador, que según ellos, limita el otorgamiento de asilo a personas que sufren persecuciones de diverso tipo.
En julio pasado el ministro Kenney introdujo la exigencia de visado para mexicanos y checos debido a lo que el gobierno consideró como alto el número de personas de ambos países que pedían el refugio en Canadá.
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