Fidel Castro colgó para siempre el uniforme y se retira después de casi medio siglo desafiando a Estados Unidos desde una pequeña isla comunista
Fidel Castro, la última leyenda de la izquierda revolucionaria, colgó para siempre el uniforme y se retira después de casi medio siglo desafiando a Estados Unidos desde una pequeña isla comunista.
El líder cubano, de 81 años, no aparece en público desde que enfermó y transfirió provisionalmente el poder a su hermano Raúl en julio del 2006.
Su última jugada contra Estados Unidos, que urdió durante décadas centenares de planes para eliminarlo, fue amarrar la sucesión en vida.
Raúl, un general de 76 años que lo ha acompañado en todas las batallas, podría ser confirmado el domingo por el Parlamento como nuevo jefe de Estado.
Aunque renuncie a la presidencia, Castro retiene el rango de Comandante en Jefe -que ostenta desde sus días de guerrillero en la Sierra Maestra- y la jefatura del influyente
Partido Comunista. Su influencia detrás de bastidores será enorme.
Durante el último año de convalecencia se labró un nuevo espacio político como editorialista del periodiódico oficial Granma, desde cuyas páginas anunció el martes su voluntad de no aspirar a un nuevo período presidencial.
El abogado que a los 32 años derrocó al dictador Fulgencio Batista al frente de un ejército de rebeldes barbudos fue por casi medio siglo un severo guardián del comunismo en Cuba.
La figura de Castro, cuyos maratónicos discursos cautivaban hasta a sus enemigos, quedará marcada por su enfrentamiento sin concesiones con Estados Unidos.
Su influencia internacional repuntó en los últimos años, cuando el viejo guerrero dejó de recetar la revolución armada para curar los males del Tercer Mundo y diseñó programas de atención médica gratuita que beneficiaron a millones de
pobres.
Sobrevivió, contra todos los pronósticos, al derrumbe en 1991 de la Unión Soviética, su antiguo benefactor. Y reforzó la dieta ideológica de los cubanos y sacó al país de su peor crisis económica con ayuda de su gran amigo, el presidente venezolano Hugo Chávez.
"He cometido errores, pero ninguno estratégico, simplemente táctico (...) No tengo ni un átomo de arrepentimiento de lo que hemos hecho en nuestro país", dijo Fidel tras la enfermedad.
Ante Castro no hubo indiferentes. Sus partidarios lo ven como un héroe de los oprimidos y sus oponentes como un tirano.
Pocos dudan de la astucia que le permitió mantenerse en el poder durante más de 49 años, resistir las presiones de 10 presidentes estadounidenses, más de cuatro décadas de embargo económico y 637 planes de asesinato.
Los "fidelistas" afirman que su revolución de 1959 rescató a Cuba del dominio "yanki" y desarrolló los mejores servicios de educación y salud pública del Tercer Mundo.
Sus detractores, atrincherados en Miami, dicen en cambio que ha sido un dictador egocéntrico e intolerante.
Como su compañero de armas, el desaparecido guerrillero argentino Ernesto "Che" Guevara, Castro fue un mito inspirador para la izquierda en las décadas de 1960 y 1970.
Jamás cedió un milímetro de terreno a sus críticos dentro de la isla, a quienes considera "mercenarios" a sueldo de su enemigo Estados Unidos y a los que a menudo encarceló.
Los cubanos suelen criticar duramente las deficiencias de la economía socialista aunque declaran, al mismo tiempo, una profunda admiración por Castro.
Pocos días después de derrocar a Batista, Castro declaró a la televisión estadounidense CBS que no pensaba afeitarse, porque la barba que se dejó crecer en la Sierra Maestra
significaba mucho para los cubanos.
"Cuando hayamos cumplido nuestra promesa de un buen gobierno, me cortaré la barba", dijo al periodista Eduard R. Murrow.
REVOLUCIONARIO DE BUENA FAMILIA
Castro nació el 13 de agosto de 1926 en Birán, un pueblo del este de Cuba. Es hijo de un terrateniente gallego, cuyas tierras fueron las primeras que mandó expropiar después del triunfo de la revolución.
La pobreza de sus vecinos y la influencia en la zona de las grandes firmas estadounidenses despertaron en él la sed de justicia social, según declaró alguna vez.
Fue educado en colegios jesuitas y estudió derecho en la Universidad de La Habana, donde se involucró en la política estudiantil a menudo violenta.
El 26 de julio de 1953 encabezó un asalto casi suicida al Cuartel Moncada, en Santiago de Cuba, que terminó con la muerte o la captura de la mayoría de sus combatientes. Durante el juicio que lo envió a prisión, sentenció: "La historia me
absolverá".
Liberado en 1955, viajó a México para formar un grupo de 82 exiliados cubanos con los que desembarcó en diciembre de 1956 en un manglar del oriente de la isla donde lo esperaban los soldados de Batista.
"Si salgo, llego; si llego, entro; si entro, triunfo", había dicho con una determinación que la historia confirmó.
Los pocos sobrevivientes de la expedición, entre ellos su hermano Raúl y el "Che", se refugiaron en la Sierra Maestra, desde donde emprendieron la lucha guerrillera.
Los rebeldes derrotaron a Batista el 1 de enero de 1959. Castro se convirtió en jefe de las fuerzas armadas y luego en primer ministro. Una vez en el poder, hizo una reforma agraria y nacionalizó centrales azucareras y refinerías de petróleo.
En 1961 repelió en Bahía de Cochinos una invasión de exiliados cubanos apoyados por la CIA, y en 1962 puso al mundo al borde de una guerra nuclear al permitir la instalación en la isla de misiles soviéticos.
Tras la desintegración del bloque socialista a comienzos de la década de 1990 y la conversión de la Unión Soviética al capitalismo, Castro se negó a abandonar el sistema socialista que había introducido en Cuba.
Cuando los cubanos bajaban dramáticamente de peso debido a la crisis y al embargo, Castro se vio forzado a abrir la puerta de la economía al turismo y a la inversión extranjera.
También logró legitimidad internacional con la visita en 1998 del Papa Juan Pablo II.
Tras más de 49 años en el poder, Castro fue el gobernante que pasó más tiempo al frente de un país en la historia moderna.
GUERRERO INDESTRUCTIBLE
Pero pese a su aura de guerrero indestructible, los años fueron alcanzándolo.
En el 2001 se desmayó en público tras hablar durante dos horas bajo el sol, y en el 2004 tropezó durante un mitín y se rompió la rodilla izquierda y el brazo derecho.
Su mortalidad dejó de ser un tema tabú y Raúl, su enterno número dos, emergió de las sombras como sucesor.
Cuando la televisión estatal anunció el 31 de julio del 2006 que Castro dejaba temporalmente el poder por razones de salud, un aire de orfandad invadió a muchos en la isla. El 70 por ciento de los cubanos nacieron después de 1959 y no conocen
a otro gobernante.
Castro se casó en 1948 con Mirtha Díaz Balart, con quien tuvo un hijo antes de separarse en 1955. Tuvo también una hija llamada Alina Fernández con una dama de la alta sociedad, que escapó de Cuba para convertirse en una dura crítica de su
padre.
En los últimos años vivió con Dalia Soto del Valle, una ex maestra con la que tuvo cinco hijos varones, cuyos nombres comienzan todos con "A".



