Constituye la primera medida internacional aplicada por Raúl Castro como presidente cubano y que por años se habían negado aceptar
NUEVA YORK.— Cuba firmó ayer en NY dos acuerdos internacionales sobre derechos humanos en un gesto sin precedentes que constituye la primera medida internacional implementada por Raúl Castro como presidente cubano, recibida con escepticismo por la disidencia.
Durante años, Cuba se había negado a suscribir a esos acuerdos por considerar que hacerlo era ceder a las presiones de Estados Unidos.
“La firma formaliza y reafirma el compromiso de Cuba con los derechos protegidos por ambos instrumentos, que mi país ha venido realizando sistemáticamente desde la época de la Revolución cubana de 1959”, dijo el canciller Felipe Pérez Roque al anunciar la medida en rueda de prensa.
Se trata del pacto internacional de derechos económicos, sociales y culturales y del pacto internacional de derechos civiles y políticos.
Tras reunirse con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Pérez Roque aclaró que la firma de los documentos “responde a una decisión soberana del gobierno cubano”. “Cuba nunca actuó ni actuará bajo presiones”, agregó.
El canciller recordó que la decisión de firmar los pactos había sido anunciada por el gobierno cubano el 10 de diciembre pasado, día en que se conmemoraba el día internacional de los derechos humanos.
Pérez Roque advirtió además que Cuba se reserva el derecho a interpretar los tratados firmados. “En cuanto al alcance y la aplicación de los elementos contenidos en esos instrumentos internacionales, Cuba aplicará las reservas o declaraciones interpretativas que considere relevantes”, dijo.
En La Habana, la oposición cubana reaccionó reclamando pluralismo político y el “cese de hostigamiento”. El sector duro calificó la firma como “una farsa”, aunque otros disidentes se declararon a la espera de que se materialice en libertades de expresión, reunión y asociación.
Por otra parte, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, hizo ayer un balance positivo de su reciente viaje a Cuba y calificó al nuevo presidente cubano de “hombre realista y abierto”.
He visto un hombre muy realista, abierto a discutir sobre todos los temas y preocupado por mantener los valores, los ideales”, afirmó.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, rechazó la idea de celebrar negociaciones con el nuevo líder cubano, Raúl Castro.
Cuando se le preguntó en una conferencia de prensa en la Casa Blanca qué se podría perder por celebrar una reunión, Bush contestó: “¿Qué se perdería al apoyar a un tirano que ha puesto a su pueblo en prisión por sus creencias políticas?
Lo que podría perderse es que enviaría el mensaje equivocado”, aseguró.




