El contrabando de armas es uno de los factores que ha contribuido al aumento en los ataques de piratas en las costas de Somalia y el Golfo de Adén.
“Si se echa un vistazo al Cuerno de África, puede notarse que hay una red de tráfico de armas ampliamente extendida, la cual influye en los conflictos, la piratería y a la inestabilidad del área,” declaró a Excélsior Rachel Stohl, analista del Centro de Información sobre Defensa, con base en Washington.
Los grupos de piratas que operan en las costas de Somalia utilizan lanzagranadas para atacar a las embarcaciones mercantes, de acuerdo con informes proporcionados por la Oficina Marítima Internacional.
La actual ola de ataques también puso de manifiesto la crisis causada por este hecho en otras regiones del continente africano.
El 25 de septiembre pasado, un grupo de piratas interceptó y abordó al buque ucraniano MV Faina en el Golfo de Adén y luego lo transportó al puerto somalí de Hobyo, donde permaneció durante varias semanas, a la espera de que el dueño pagara los 20 millones de dólares que pedían a cambio de su liberación.
A bordo de la nave se encontraron 33 tanques T-72 completos, además de piezas sueltas y 23 armas antiaéreas, todo de fabricación ucraniana.
En cuanto esto se dio a conocer, el gobierno de Kenia afirmó que el cargamento le pertenecía y que tenía la documentación necesaria para probarlo, pero, tanto los piratas como el Teniente Nathan Christensen, de la quinta flota de la Marina de EU, dijeron que el armamento iba destinado a Sudán.
“El ejército keniano no utiliza este tipo de armamento,” reveló a este periódico Alex Vines, experto en contrabando de armas y asuntos africanos del Centro Chatham, con base en Londres, Inglaterra. “(El ejército keniano) usa armamento compatible con el de la OTAN.”
Es justamente en Sudán donde se ubica la región de Darfur, que ha sido devastada por un conflicto armado desde 2003. Por ello, la ONU impuso un embargo de armamento, el cual, no obstante, no impide que el resto del país obtenga armas.
Según datos de Amnistía Internacional, dicho enfrentamiento ha causado la muerte de alrededor de 200 mil personas y el desplazamiento de poco más de dos millones 800 mil refugiados.
“Técnicamente fue una transferencia legítima de armas,” dijo Vines. “La única irregularidad es que el certificado de usuario final está a nombre del gobierno de Kenia, no de la administración de Sudán.”
No obstante, compañías y gobiernos de países como Bielorrusia, China, Irán, Lituania y Reino Unido se han visto involucrados en violaciones al embargo impuesto por la ONU, de acuerdo con AmnistíaInternacional.
Al igual que Sudán, Somalia tiene un embargo de armamento, el cual es rutinariamente violado, según el Consejo de Seguridad de la ONU, por países vecinos que mandan equipo a los grupos rebeldes que se enfrentan al gobierno federal de transición, apoyado por la comunidad internacional.
En 2002, por ejemplo, India dejó de tener una lista negra de países a los cuales no vendería armamento, entre los que solían incluirse Myanmar y Sudán. Por su parte, China ha sido uno de los proveedores de armamento más importantes para la junta militar de Myanmar (Birmania), según datos de Amnistía Internacional.




