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01-Noviembre-2008

Una contundente sesión de rock con Black Rebel Motorcycle Club

Gabriel Medina Arenas

Dos horas y media duró el concierto que ofreció la banda californiana en el Vive Cuervo Salón

¿Quién dice que el virtuosismo tiene que ser complejo? La sencillez es muchas veces el mejor camino para lograr la grandeza, y eso lo sabe muy bien el trío nacido en San Francisco, hoy afincado en Los Ángeles, Black Rebel Motorcycle Club, que tocó el jueves en el Vive Cuervo Salón.

La música propositiva no necesita siempre de artilugios tecnológicos ni instrumentos exóticos, y así lo demostró la banda, que debe su nombre a la pandilla de motociclistas de la película estelarizada por Marlon Brando, The Wild One (1953), utilizando sólo dos guitarras, bajo, batería y dos voces, que se entregaron por completo.

Una intensa dosis de rock crudo, puro y duro fue lo que recibieron unas dos mil personas durante casi dos horas y media en el recinto de Polanco. El grupo integrado por Peter Hayes, en voz y guitarra; Robert Levon Been, voz, guitarra y bajo, y Leah Shapiro en la batería —quien sustituyó a Nick Jago­—, comenzó apropiadamente su show un día antes de Halloween con 666 Conducer, que habla de una joven de 17 años que se entrega a todos los hombres.

Stop, de su álbum de 2003, Take them on, on your own fue una de las más gustadas por los jóvenes asistentes, que emularon a sus ídolos cantando, y muchos de ellos vistiendo de manera similar con chamarras negras de piel.

Peter Hayes y Levon Been demostraron el poder y efectividad de dos guitarras juntas durante gran parte del concierto, prescindiendo del bajo en muchas de las canciones, pues les bastó la potencia e impresionante ritmo de Leah Shaphiro y sus baquetas.

Más de uno de los presentes presumió chamarras de la marca de motocicletas Harley Davidson, muy apropiadas para la ocasión, con las que se sintieron miembros especiales de este club musical tan especial, con influencias palpables, tan variadas como Led Zeppelin, The Rolling Stones, Oasis, The Verve y The Jesus and Mary Chain. Éste último tocará en el mismo recinto mañana.

Los movimiento de cabeza y pies, además de una expresión de rudeza en los labios del público se hicieron presentes cuando el grupo que tocó en la edición de este año del Festival Vive Latino, ejecutó Ain’t no easy way, de su disco de Howl, de 2005.

Hayes convenció a su guitarra de que emitiera algunos de sus riffs más emocionantes en Love burns, durante la cual abundaron las sonrisas del público.

Durante Howl, Roberto Levon Been logró arrancar sonidos añejos de órgano de su teclado, mientras Leah percutió su batería como si se tratara de una marcha militar y Hayes cantó de manera solemne, pero emocionante.

Robert Levon Been mostró las influencias de blues del grupo cuando tocó su armónica en Complicated situation y algunas canciones nuevas de su próximo disco The Effect of 333, que se venderá en formato digital a partir de hoy en su sitio oficial de internet a las 3:33 horas, tiempo del Pacífico.

Six barrel shotgun fue otro de los temas más coreados por la multitud, que una hora antes recibió de manera cálida, aunque no apabullante al grupo abridor mexicano, Los weeds.

Otros de los temas que ejecutó el grupo que estuvo este mes en Chile y Argentina, fueron As sure as the sun, Salvation, Heart + soul y Mercy, que Hayes tocó utilizando una guitarra acústica. El concierto culminó con Spread your love, de su álbum debut B.R.M.C, de 2002, durante la cual la gente saltó sin parar y las luces del lugar se prendieron para que observaran su euforia en toda su magnitud.

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