Madonna deberá utilizar todas sus cualidades para “sobrevivir” en el Salón de la Fama del Rock and Roll, donde compartirá techo con mujeres consagradas en la historia de ese género
El Olimpo del Rock abre las puertas para recibir a una nueva integrante. Madonna se convertirá, desde hoy, en la nueva habitante de la morada donde habitan otras leyendas que han dejado marcado su nombre en la historia del rock mundial.
El Salón de la Fama recibirá a Mado-nna Louise Veronica Ciccone Fortin Ritchie —su nombre real—, y ya prepara su “habitación”, contigua a la que ocupan otras divas como Patti Smith, Janis Joplin, Aretha Franklin, Joni Mitchell, Tina Turner y The Supremes, entre otras, quienes a su manera darán la bienvenida a la intérprete de Like a virgin.
Echando a volar la imaginación, Excélsior entró a un mundo ficticio en el que las habitantes del Salón de la Fama del Rock and Roll son las encargadas de recibir a la Reina del Pop. Con algunas, las semejanzas parecen suficientes para augurar una buena relación, mientras que con otras las cosas no pintan tan fáciles para la esposa del director británico Guy Ritchie.
Quizá algunos lo vean como una relación dispareja. Siete contra una, en una convivencia que permitirá apreciar las mejores virtudes de Madonna, la nueva integrante del museo, quien deberá esgrimir sus mejores argumentos para ser una digna habitante del lugar en el que conviven otras estrellas.
Para la Reina del pop el reto parece ser de esos que le gusta enfrentar, en donde sus tendencias y sus polémicas podrán ser usadas para justificar sin lugar a dudas por qué fue una de las seis figuras elegidas (al lado de otros como John Mellencamp, Leonard Cohen, The Dave Clark Five y The Ventures) para ingresar al recinto este año.
En el Salón de la Fama, enclavado en Cleveland, Ohio, Madonna será apadrinada por Justin Timberlake, con quien participa en el tema 4 minutes, de su disco Hard Candy, durante una ceremonia que tendrá lugar mañana en el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, luego de la votación de 600 figuras de la industria musical.
A final de cuentas, como rezaba el viejo slogan publicitario, entre mujeres podrán despedazarse, pero jamás hacerse daño. Está por verse si la premisa resulta cierta.



