El cantautor guatemalteco, que lanza su disco Quinto piso, en el que hace un dueto con Paquita La del Barrio, revela sus secretos para mantener los pies en la tierra
Convivir con su público y no olvidar los valores familiares que le ha inculcado su familia son las anclas que utiliza Ricardo Arjona para mantener los pies en la tierra y no marearse con el éxito que ha logrado con sus temas.
Así lo declaró el cantautor guatemalteco al lanzar Quinto piso, su nuevo material discográfico, con el cual ya recibió un Disco de Oro por 50 mil copias de venta.
“No se me olvida de dónde vengo, si vendo 15 millones de discos o si sólo son dos, mi mamá me va a querer igual, me aferro mucho a eso”, comentó en una comida con los representantes de los principales medios de comunicación en un Hotel del Zócalo capitalino.
Vestido de negro y cubriéndose del frío que ha azotado el DF con un abrigo, Ricardo platicó que no ha perdido sus costumbres y que su mamá, como lo ha hecho con todos sus discos, visita a la Virgen de Guadalupe para pedirle que le vaya bien.
“Por mi parte trato de darme mis escapadas y hacer cosas cotidianas, aunque muchas veces resulta complicado llegar a algún lugar y ser el centro de atención. Pero me he dado cuenta que el público tarda alrededor de 40 minutos en decidir a acercarse, lo cual aprovecho”, confió divertido.
Por ejemplo, dijo, disfruta mucho ir al mercado de Tepozotlán. Un día se le ocurrió ir a una corrida de toros a la Plaza México a la sección Sol General. Estaba acompañado de un amigo, a dos filas de la última. Todo iba bien hasta que un personaje de la porra se dio cuenta y lanzó un grito, “¡Ricardo, bienvenido!”.
“Se hizo un escándalo, pero decidí quedarme a pesar de que me invitaron a ir a un palco, porque si no me iba a ver muy mamón. Aguanté lo más que pude, pero finalmente me tuve que salir materialmente corriendo”, platicó muy relajado.
Con unos pequeños anteojos y tomando un té para entrar en calor, Arjona confesó que sí hay ocasiones en las que llega sentirse elevado, pero su familia se encarga de ubicarlo.
“Me gusta nutrirme de las vivencias del público que me encuentro todos los días, también disfruto manejar. Hay quien me dice que mejor contrate un chofer, pero no se me olvida que anduve en pesero la mitad de mi vida, ahora que puedo tener un carro bueno, ¿cómo se lo voy a dar a manejar a otro?”, bromeó.
Ricardo, quien nació en Jocotenango, un poblado cerca a Antigua, en Guatemala, ha logrado el reconocimiento internacional, lo cual se refleja con los Grammys latino que ha ganado.
Al platicar sobre el nombre de su disco, comentó que surgió cuando se dio cuenta que muchas cosas de su vida estaban relacionadas a un quinto piso. “El real encuentro con un quinto piso lo tuve hace años, cuando viví en Madrid.
“Recuerdo que había una bailarina que vivía en el piso de arriba y me despertaba cuando ensayaba por las mañanas. Cuando intenté reclamarle, me encontré con una mujer muy bella por lo que no pude ni siquiera preguntarle su nombre, mucho menos reclamarle. A ella le dedique el tema La bailarina vecina”, recordó.
En su trabajo Quinto piso, Arjona sorprende con el tema Ni tú ni yo, en el que hace un dueto con Paquita La del Barrio.
“Cuando surgió esta letra de arrabal me di cuenta que no había mejor opción para interpretarlo que Paquita La del Barrio.
“Disfruté mucho al grabar con ella, es una mujer totalmente auténtica. Además me di cuenta que es una verdadera intérprete, tiene una enorme capacidad de hacer creíble lo que canta”, afirmó Ricardo quien filmó en la Ciudad de México el video de Cómo duele, primer sencillo de este disco.
Para preparar el álbum, el cantautor se adentro en conocer su autobiografía y descubrió que en Jaén, Andalucía, sur se España, hay un pequeño pueblo que se llama Arjona.
“Quiero ir a ver qué encuentro, debe ser bastante interesante”, apuntó Arjona, quien ya prepara su gira internacional para marzo de 2009, mientras le da los últimos sorbos a su té.





