En casi dos horas de concierto, los ingleses cantaron los temas de su nuevo disco, Battle for the Sun, y algunos de sus grandes éxitos
Los oídos de los mexicanos necesitaban un bálsamo musical para curarse y Placebo demostró en el Palacio de los Deportes que su medicina no es falsa, pues tiene ingredientes activos muy eficientes que pueden paliar el dolor del melómano más afligido.
El andrógino grupo nacido en 1994 inició su show con Kitty Litter, incluida en su álbum más reciente, Battle for the Sun.
Desde el principio Steve Forrest percutió con abundante energía y emoción su batería y Brian Molko (voz) tocó la guitarra con pasión, mientras se proyectaban figuras humanas bailando en las pantallas detrás del escenario.
Mucha gente estuvo parada y saltando la mayor parte del espectáculo para demostrarle su cariño a Placebo.
Entre el público, conformado por diez mil 600 personas, abundaron los hombres de entre 20 y 40 años y un buen número de representantes de la comunidad gay.
Más adelante, la agrupación completada por el bajista sueco Stefan Olsdal interpretó Ashtray Heart, también de su más reciente producción y que hace alusión al primer nombre de la banda.
“Buenas tardes, hermanos y hermanas, mi nombre es Brian y esto es Placebo”, dijo Molko en español antes de cantar Battle for the Sun, que fue coreada sólo por los fans más cercanos al grupo.
En Speak in Tongues Forrest y Olsdal se lucieron con la ejecución de sus instrumentos y muchos de sus seguidores los imitaron con un bajo y una batería imaginarios.
Every You marcó uno de los puntos más candentes de la noche y en ella Molko se echó al público a la bolsa con la especial tesitura de voz y su peculiar manera de tocar la guitarra.
La gente aplaudió al ritmo de Special Needs desde el principio y por supuesto la cantaron para acompañar a sus ídolos.
Antes de interpretar The Never-ending Why, Molko explicó que por su temática se trataba de una canción budista y cuando el grupo la tocó apareció en la pantalla sobre el escenario una mujer nadando.
Poco tiempo después de que empezaron a tocar Devil in the Details, el vocalista dejó de cantar y pidió a la gente que coreara “¡Go Stef Go!”, pues explicó que su bajo tenía problemas técnicos.
Al principio de Meds, el vocalista apareció sólo en el escenario con su guitarra y poco después se le unieron sus compañeros, así como las voces de la gente.
Special K hizo que el público se levantara de sus asientos a cantar a todo pulmón, incluso los asistentes menos efusivos.
Placebo se despidió por primera vez con Song to Say Goodybye, pero los aplausos de la gente los hicieron regresar a interpretar Infra-Red, Bitter End y Taste in Man.





