Mientras la crítica especializada dice que la cantante parece espectadora en su álbum Hard Candy, tres fans mexicanos aseguran que con este disco marcará nuevamente la tendencia de la música pop
Hard Candy, el nuevo disco de Madonna y el último que graba bajo el sello Warner Music, mantiene la línea que ha caracterizado a la cantante pues se trata de un álbum que seguramente causará controversia al escucharse apegado al pop-dance destinado a los clubes y antros alrededor del mundo.
La elección quizá resulta extraña, pero cuando se trata de Madonna todo parece normal, incluso esta apuesta de la cantante en la que unió esfuerzos con productores como Timbaland, Justin Timberlake, Pharrell Williams y Kanye West, dejando de lado su acostumbrado papel como productora de la mayoría de sus canciones y dejando ahora la responsabilidad en manos de sus cómplices musicales.
El veredicto de Hard Candy, que sale a la venta hoy, son opiniones encontradas, pero con Madonna esto tampoco es novedoso.
Jorge Muñoz, Román Meza y Alberto Jiménez escucharon antes que nadie, de manera oficial, el álbum completo de Madonna. Para ellos, aunque Hard Candy representa una apuesta de la intérprete por conquistar nuevos mercados se mantiene fiel a la esencia de una cantante que ha buscado reinventarse con cada uno de los discos que ha grabado.
Jorge, de 26 años y el más fan de los tres, aseguró que el disco es bueno aunque no supera la genialidad de Like a prayer (1989), el favorito de entre toda la discografía de la Reina del Pop.
“Es muy bueno, tiene canciones pegajosas y es totalmente diferente a lo que había hecho antes. Seguramente después de esto Madonna volverá a marcar la pauta de lo que deben hacer las estrellas del pop aunque nadie logrará emular lo que ha hecho ella”, dijo Jorge, quien gracias a su afición por la cantante llegó incluso a viajar a Hannover, Alemania, para asistir a un concierto de la gira Confessions tour.
Román, más ecuánime, también opinó que el disco es bueno y que incluso podría escucharlo todo de corrido sin cansarse del sonido dance que lo caracteriza.
“Definitivamente es un disco pensado para clubes, pero lo puedes escuchar todo completo sin ningún problema, aunque hay un par de canciones que yo no pondría como Spanish Lesson, me parece que la pudo dejar fuera y no pasa nada”, explicó Román, quien tiene 28 años de edad y que aseguró su disco favorito de la cantante es You can dance, compilación que incluye el tema Holiday.
Por su parte, Alberto aseguró que el disco es muy repetitivo y que es difícil ponerle atención a lo largo de los 56 minutos que dura todo el álbum.
“Creo que suena igual casi todo el disco, es bueno pero esperaba encontrar los cambios que acostumbraba. Se me hace que es difícil echarte todo en una sola escucha”, explicó Alberto, para quien Confessions on a dance floor (2005) es el mejor disco en la carrera de la cantante.
De la totalidad de los 12 temas que integran Hard Candy, los tres concordaron en elegir Candy shop y Voices como los mejores temas, aunque Jorge agregó que temas como Beat goes on, She´s not me y Miles aweay también tienen los elementos suficientes para convertirse en los próximos sencillos.
Desde que se anunció el lanzamiento de Hard Candy, algunos sitios especializados se dieron a la tarea de investigar todos los detalles del mismo. Ahora, con su lanzamiento mundial listo, críticos como Tom Ewing de Pitchfork y Caryn Ganz de Rolling Stone concuerdan en que Madonna parece invitada en su propio álbum debido a la enorme presencia de los productores que dieron forma a la placa discográfica.
“Madonna regresó a casa luego de haber trabajado una década con productores reconocidos en la escena dance de Europa, la cantante regresó para unir esfuerzos con quienes han marcado la pauta en el pop global al grabar cinco canciones con Timbaland y Justin Timberlake, seis con Pharrell Williams y una con Williams y Kanye West. “Sin embargo, aunque los talentos se juntaron el primer sencillo 4 Minutes no es de lo mejor, pues suena complaciente, teniendo a Madonna como una invitada en su propio tema en el que destaca Timbaland”, explicó Ewing en la revisión del disco que publicó en el sitio web de Pitchfork el 28 de abril.
En ella, el crítico aseguró que los 80 persiguen al nuevo disco de la Reina del Pop, pues en su intento por retomar elementos funk Madonna dejó que su voz luzca casi imperceptible en muchos temas, aunque en otros su fraseo parece más adecuado para una clase de lectura que para una canción.
“Los mejores temas del disco son Give It to Me, Voices y She’s Not Me. Con ellos Madonna logró conjuntar los elementos que quería que aparecieran en el álbum, los que la confirman como la cantante que ha dominado los últimos 25 años, pues ella no reinventa el pop, lo define”, excribió Ewing.
Mientras tanto, Caryn Ganz de Rolling Stone, escribió que con Hard Candy, Madonna dejó en claro que dominar la industria se ha convertido en su religión.
“Para lograrlo, en esta ocasión la cantante dejó algo que no hacía desde 1986, que su undécimo disco fuera un acto de sumisión al dejar que los productores del momento fueran los encargados del álbum. Con ello la intérprete reencontró sus raíces como una diosa del disco-urbano.
“Sin embargo, en ese afán de ceder la iniciativa Madonna dejó de ser la estrella de su primer sencillo 4 Minutes en el que Timbaland and Nate Danja Hills proveen el beat provocando que la voz de la cantante luche por no perderse en los sonidos de la canción”, describió Ganz.
De acuerdo a Ganz, Hard Candy retoma los ideales de su anterior álbum Confessions on a dance floor, en el que Madonna celebra el dance como salvación, aunque no lo rescata del todo pues Spanish Lesson es definido por el crítico como uno de los momentos más bajos del disco.
“Aun cuando Madonna lucha por sobresalir en su propio disco, la cantante logra encontrar el modo de lucir. Como dice parte de su canción Voices, ¿quién es el amo y quién el esclavo? La respuesta a ambas preguntas es la misma: Madonna”, concluyó el crítico.




