El diario oficial publica que no sería extraño que en unos años alguien lo reconociera junto a su ex suegro Elvis Presley
CIUDAD DEL VATICANO.- ¿Pero, habrá muerto de verdad? es el título con el que el diario de El Vaticano, L'Osservatore Romano, dedica un artículo a la estrella del pop Michael Jackson, muerto la víspera en Los Ángeles, California, en su natal Estados Unidos.
"No sería extraño que en unos años alguien lo reconociera en una gasolinera de Memphis, quizá junto a su ex suegro Elvis Presley, otro de los mitos, que como Janis Joplin, Jim Morrison, Jimi Hendrix o John Lennon, no mueren jamás en la imaginación de sus fans", refiere Marcello Filotei, autor del artículo.
El diario vaticano recorre la vida artística de Jackson al que califica de 'niño prodigio' antes de formar parte de los Jackson Five con sus hermanos.
Quienes, precisa, lograron “un éxito planetario exclusivamente gracias a la voz del pequeño Michael”.
"En aquel tiempo -dice- era todavía negro, no había comenzado el proceso de redefinición personal, más que racial, que durante los años le llevó a perder las características típicas de los afroamericanos".
Tal vez Jackson no quería banalmente convertirse en blanco, señala el texto del diario vaticano, “sino liberarse de las limitaciones, incluso artísticas, impuestas por su origen étnico”.
“Persiguiendo el mito infantil que evoca el nombre de su fabulosa residencia: Neverland", refiere.
L'Osservatore Romano habla de un “recorrido humano no fácil y marcado por graves caídas”, que tuvieron repercusión en su carrera artística.
Jackson terminó por definir “nuevos géneros que no son totalmente atribuibles a cualquier área porque en ellas no se puede distinguir entre blanco y negro. Al igual que él”.
Agrega que después del álbum Thriller, le fue difícil mantener un nivel artístico comparable y que a partir de ese momento su carrera musical fue cayendo.
“Mientras que la popularidad seguía siendo enorme; no siempre, lamentablemente, por razones artísticas”, se informa en el medio oficial del estado vaticano.
“Son bien conocidas sus vicisitudes judiciales por denuncias de pederastia. Pero ninguna imputación, por mala y vergonzosa que fuera, ha sido suficiente para apagar su leyenda entre los millones de fans en todo el mundo”, apunta el articulo.
"La prueba son las emotivas reacciones suscitadas por la noticia de su muerte. Noticias en la que muchos no creen. Y tal vez alguien en Memphis ya lo ha visto", concluye el texto.
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