El grupo británico lanzará el 12 de junio su más reciente álbum, sólo con diez temas que van de la alegría a la melancolía
COLONIA.– El joven de ojos claros ya logró conquistar el corazón de millones de fans, pero Chris Martin no quiere ser encasillado en el papel de músico rompecorazones. El líder de 31 años del cuarteto pop británico Coldplay ha logardo reunir a adolescentes sentimentales, pero también a escuchas más maduros y amantes de los sonidos más fuertes.
El lanzamiento de su cuarto álbum Viva la vida or Death and all his friends será el 12 de junio en Gran Bretaña. Su discográfica, EMI, espera que sea “el lanzamiento más importante del año”. Hasta entonces, los músicos y sus agentes mantienen en secreto el álbum, pero fue posible tener un adelanto. Con este disco Coldplay ya no quiere sólo ser Coldplay, sino “otra cosa”, según dijo Martin durante las grabaciones.
El nuevo camino queda claro en el single Violet Hill. Su carácter está equilibrado en una dureza suave, pero delicado quiebre con la vieja sensación Coldplay. Una voz inusualmente grave de Martin suena distinto a los tonos más agudos con los que deleitó a sus fans en los álbumes Parachutes (2000), A Rush of Blood to the Head (2002) y X&Y (2005).
Tanto cambio no viene de la nada. El productor-leyenda Brian Eno (U2, Roxy Music) y su colega Markus Dravs (Arcade Fire) aportaron nuevas ideas. En la soledad del nuevo domicilio de la banda, una vieja panadería en el norte de Londres, Coldplay absorbió durante más de un año impulsos de las más distintas vertientes. La disciplina estuvo en manos de Dravs, mientras que Eno fue el responsable de “destruir todas nuestras fórmulas”, confesó la banda. El esfuerzo valió la pena. “Es nuestro álbum más valiente”, opinó Berryman. Es, también, el más corto. Martin pidió que el CD “no fuera más largo que un episodio de una serie de TV”. El resultado son diez canciones que pasan en 42 minutos.
“Este álbum fue impulsado por el deseo de pasar del blanco y negro a la paleta de colores”, explicó Martin.




