Con gesto triste y sin soltar la mano de su esposa, el empresario dejó el tanatorio
Con gesto triste y sin soltar la mano de su esposa, el empresario dejó el tanatorio Tres Cantos, en Madrid, donde el martes pasado se instaló la capilla ardiente de su padre, José Ignacio Vallejo Nágera, quien sufrió un infarto el lunes, mientras descansaba en Baqueira Beret. Familiares y amigos asistieron ayer a una misa para despedirlo antes de cremarlo, informó hola.com.




