Los papeles cambian. Ahora los humanos irrumpen el mundo de los alienígenas en el que generan caos y destrucción
En animación no todo es Pixar y en España no todo es Almodóvar. Y si no, pregúntenle a Planet 51, largometraje ibérico que desde su concepción no ha hecho más que romper paradigmas y demostrar que en esta vida todo es posible.
“Suena un poco ñoño, pero es verdad que muchas veces los sueños, si los persigues siendo cabezón, se pueden cumplir”, dice su director Jorge Blanco, uno de los cerebros detrás de esta película de 55 millones de euros que tendrá su estreno en todo el mundo el 20 de noviembre, que es respaldada por la NASA, tiene su propio videojuego y además es lanzada con un marketing a gran escala.
Lo sorprendente entonces es que todo es Made in Spain, un país que después de liderar deportes como el futbol, el basquetbol y tenis, ahora llegan para demostrar que en el séptimo arte también tienen mucho qué decir y que lo dirán de la mejor manera y con la mejor tecnología, que incluso ellos desarrollaron.
“Estoy en Los Ángeles a un día de la premier, a una semana del estreno y todavía no me lo creo. No nos ha dado tiempo de asimilar nada, pero estamos muy contentos después de siete años, aunque todavía queda la taquilla, a ver cómo reacciona el público porque eso nunca lo sabes”, expresa.
Y pensar que todo comenzó con un videojuego que diseñaban en la empresa Pyro, una especie de laboratorio creativo que tras el éxito internacional de Commandos descubrió que su siguiente objetivo estaba en el cine de animación.
Un día Blanco, Javier Abas y Marcos Martínez (los otros codirectores de Planet 51) le dijeron al productor Ignacio Pérez que necesitaban tiempo para realizar un cortometraje y ganar experiencia. Ignacio les dijo que no, que nada de ensayos, que se lanzarían por el largometraje.
Así, todos buscaron la idea que soportara las ganas y las dificultades que los agobiarían durante los siguientes años. Y de repente estaba ahí: La versión inversa de las invasiones alienígenas, es decir, unos extraterrestres pacifistas que son invadidos por seres humanos, quienes desatan el caos y el terror.
Contrataron a Joe Stillman, guionista de Shrek y convencieron a Jessica Biel, Justin Long, Dwayne La Roca Johnson, Gary Oldman y John Cleese, para que prestaran sus voces a los divertidos personajes principales.
“Hacer esta película costó mucho, sobre todo porque nosotros no veníamos de ningún sitio y no teníamos credibilidad. Pero al final logramos incluso que un estudio grande distribuyera la película”, añade Blanco en referencia a Sony, quien lanzará el filme en Estados Unidos el Día de Acción de Gracias con al rededor de dos mil copias. En México Videocine hará lo propio con 700 y el doblaje del cubano William Levy (Sortilegio) y el mexicano Luis Arrieta (Paradas continuas).
“He visto que en México el doblaje de Chuck (el astronauta) será un galán de telenovela, ¿no? Porque todas las señoritas que trabajan en Illion (el Estudio) están como locas, se los enseñé por internet y todas querían ir a la premier a México”, dice entre risas el realizador.
“Fue un reto, pero lo hice con mucho cariño y con mucho amor. Yo quiero en mi carrera hacer cosas diferentes, con nuevas facetas y que no me vean nada más como galán de telenovelas, porque no es nada bueno”, refirió Levy, quien ofrece un doblaje acartonado con un acento que raya en lo burgués.
Blanco asegura que desde el inicio de Planet 51 se prepararon para competir con los grandes: Disney-Pixar y Dreamworks, de quienes han recibido todo tipo de influencias.
“Sabíamos que salir al mercado de la animación era competir con los grandes. Todo el proyecto de recursos, tiempo, dinero y esfuerzo han ido con ese objetivo de no envidiar nada de Hollwyood, es algo de lo que estamos muy orgullosos.
“Son nuestros maestros. Un estadunidense (John Lasseter) inventó el cine digital, desarrolló un formato con el que nos hemos criado artísticamente y con el que nos encontramos a gusto.
“No tengo otras referencias artísticas que no sean las que vienen de Hollywood, quizá Japón con (Hayao) Miyazaki, pero al final buscamos la animación en Estados Unidos, que es el que realmente nos gusta, pues ni siquiera lo hicimos para intentar abordar su mercado.”
Para el creativo, el problema de que no se produzca buen cine de animación en otras latitudes del mundo, responde al factor económico, pues asegura que es casi imposible conseguir una inversión grande.
“Pero con tiempo, esfuerzo, ganas, ilusión y un poquito de suerte, se puede hacer prácticamente cualquier cosa. Ese ha sido mi aprendizaje en este proyecto”, finaliza Blanco, quien en esta travesía logró que la NASA enviara una copia de Planet 51 a bordo del transbordador Espacial Discovery el pasado 28 de agosto, lo que permitió a los astronautas que pudiera ser vista desde el espacio.




