Dejan la actriz y su ex novio un cuarto de hotel hecho un asco tras tres días de juerga
A pesar de los grandes esfuerzos por alejarse de los escándalos y los excesos, Lindsay Lohan parece no lograrlo.
Ahora, la actriz y uno de sus ex novios, Riley Giles disfrutaron durante tres noches en un hotel de lujo en Santa Mónica, California, ingiriendo a diestra y siniestra bebidas alcohólicas, informa el portal elmundo.es.
Tanto bebieron que arrasaron con el mini bar.
Al momento en que el servicio de limpieza entró al cuarto de la pareja, quedaron sorprendidos por el estado de la habitación: un cuchitril.
La seguridad del hotel decidió fotografiar los daños para reclamar a la actriz y a su acompañante que se hagan cargo de las reparaciones.
Lohan conoció a Giles en un centro de rehabilitación.
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