El realizador japonés Takeshi Kitano presentó Aquiles y la tortuga, un trabajo que plantea qué es realmente el arte
VENECIA.— La peculiar mirada del director de culto japonés Takeshi Kitano se centra en el “cruel” mundo del arte y el coleccionismo en su última película, que se estrenó ayer en la Muestra de Cine de Venecia.
Achilles and the tortoise (Aquiles y la tortuga) plantea cuestiones fundamentales sobre qué es realmente el arte y si tiene un valor real más allá de lo que representa para su creador.
Al hacerlo, se burla del mercado del arte, con un marchante sin escrúpulos que hace pasar un dibujo infantil por una obra maestra y un propietario de una galería pontificando sobre los méritos de una serie de trabajos.
La comedia, una de las tres realizaciones japonesas de las 21 a concurso en Venecia, sigue la vida de Machisu, desde que era un niño absorto en sus pinturas, pasando por ser un joven que experimenta con nuevas técnicas, hasta ser un artista de mediana edad interpretado por el propio Kitano.
La devoción de Machisu por el arte tiene consecuencias cómicas y trágicas. Se desilusiona cuando intenta copiar el estilo de maestros anteriores, pero en su esfuerzo por algo realmente original traspasa los límites del mal gusto y flirtea con el desastre.
Machisu también aleja a quienes le rodean, con la excepción de su sufrida esposa, interpretada por Kanako Higuchi, el único personaje que comprende su obsesión.
“En la película, elegí a un pintor como personaje principal”, dijo el director, de 61 años, a los periodistas, con su tono de voz pausado.
“Mis pinturas no son apreciadas por el público o la crítica, así que intenté abordar la pintura e intentar demostrar que no es necesario tener éxito como pintor”, dijo, a través de un intérprete.
Lo que Kitano dice del arte puede aplicarse también al cine, donde admite que no es lo que muchos considerarían un director con éxito comercial.
“Siempre digo que en Japón mis películas no tienen mucho éxito. No he tenido un gran éxito en Japón, pero no voy a ir totalmente a la bancarrota.”
“Si mis cuentas estuvieran en números rojos, no podría seguir haciendo películas. Si las hago, es porque gano algo de dinero con mis trabajos”.
Kitano es uno de los directores favoritos del circuito de festivales, y ganó el León de Oro de Venecia en 1997 por Hana-Bi y quedó en segundo lugar en 2003 con Zato-ichi. No obstante, dijo estar satisfecho simplemente con la elección de su trabajo para la competencia.
Achilles and the tortoise es la última obra de una trilogía de Kitano sobre el entretenimiento y el arte que comenzó con Takeshis’, en 2005 y siguió con Glory to the filmmaker!, en 2007.
Otras de las presencias que mas ha llamado la atención dentro del certamen fílmico es la del maestro Abbas Kiarostami, leyenda viviente del cine iraní quien con Shirin observar durante 92 minutos consecutivos los rostros de 114 espectadores.
Como Kitano, Kiarostami es un artista polifacético, escribe poesías, realiza instalaciones, ama la fotografía y el video y a los 68 años se permite el lujo de presentar fuera de concurso un filme con sólo las imágenes de mujeres con un velo en la cabeza que observan en silencio una representación teatral de un poema persa del siglo XII.
El último filme de los hermanos Coen, la disparatada comedia Burn after reading ha dividido agudamente a los críticos, no como la aclamada película Sin lugar para los débiles, que ganó cuatro Oscar, incluido el de Mejor Película.
Las primeras críticas del muy esperado filme han comenzado a aparecer tras su estreno mundial en el festival el miércoles, que llevó a la alfombra roja a sus estrellas George Clooney y Brad Pitt.
Variety fustigó a la parodia de espías, calificándola de intento fallido.
“Nada en la ejecución de este proyecto inspira el sentimiento de que esto haya tenido alguna vez la intención de ser algo más que una broma, lo cual estaría bien si fuera una (broma) buena”, escribió Todd McCarthy.
Muchas de las palabras cálidas que reservó para el filme quedaron para Pitt, que aparecía por primera vez en un filme de los Coen.
Como muchos otros críticos, McCarthy elogió la interpretación de Pitt de un instructor de gimnasio ingenuo e hiperactivo que intenta extorsionar a un analista de la CIA despedido cuyos secretos son conocidos por el primero tras la caída accidental de un disco informático.
Por otra parte, Lee Marshall, de Screen International, llamó a la película “una mezcla hermosamente producida de historias de espías, sátira del zeitgeist estadunidense y drama de relaciones”.
Wendy Ide, del londinense diario Times, le dio cuatro de cinco estrellas, y apuntó a Pitt y a John Malkovich como los mejores actores de la cinta.
Kirk Honeycutt, de The Hollywood Reporter, dice que la película es “una pieza menor de tontería con todos los adornos de una película de estudio de alto perfil.”




