Es la segunda ocasión en la que el español expresa sus sentimientos, ideas y vivencias, respecto a la cinta que filma, en su blog
Durante el rodaje de su anterior película (Volver) el cineasta español Pedro Almodóvar tuvo una idea que sorprendió a todo el mundo, incluidos sus actores y los medios de comunicación: escribir un diario electrónico en el que, sin reserva alguna, compartiría de manera directa e íntima con sus lectores, su experiencia en el set de filmación.
Esta práctica fue perfeccionada y relanzada por el cineasta manchego en los días previos al rodaje de Los abrazos rotos, en cuya bitácora virtual (www.pedroalmodovar.es) se puede disfrutar de su áspero sentido del humor, de su emoción por rodar su cinta número 17, de su fanatismo por Penélope Cruz, así como de algunos experimentos que hace con sus actores o con el cinefotógrafo mexicano Rodrigo Prieto (Amores perros).
“La última semana rodamos las pruebas de cámara. Se experimenta todo, el tipo de iluminación, el negativo, la emulsión, cómo reaccionan los colores a la óptica elegida por Rodrigo Prieto; las pelucas, las telas, el vestuario previamente elegido; el cutis de los actores, etc.
“Las pruebas de cámara me provocan la misma excitación que si estuviéramos rodando. De hecho, es un rodaje, donde la decoración es absurda y libre. Si quiero ver cómo funciona el color rojo pongo delante de la cámara algo de ese color, un jarrón con frutas, una maleta de herramientas, un trozo de tela, un mueble. Me divierte este tipo de decoración, y me tienta la posibilidad de usar el mismo criterio, libre y abstracto, en alguna película”, señala Almodóvar en su sitio, en el que también habla de las coincidencias de la vida que lo han tomado por sorpresa.
“Aprovecho el momento de tenerlos frente a la cámara para dialogar con los actores, como les hablaría a los personajes. A veces provoco que los personajes se relacionen entre sí como tales (los actores se introducen en la piel de sus personajes y hablan entre sí con la única información a la que tienen acceso, es decir, la que yo les doy en el guión. Además de divertido es muy buen ejercicio para sentirse el otro, no se trata de una improvisación, es otra cosa)”, aclara.
Almodóvar también tuvo la brillante idea de subir imágenes a su portal y en una de ellas demuestra el respeto que le tiene a Rodrigo Prieto, al poner en el pie de foto la siguiente frase: Relación intensa entre directores.
El cineasta ganador de dos premios Oscar explica en el texto que él mismo solicitó que su asistente lo fotografiara al lado de Prieto, mientras discutían el emplazamiento de la cámara y celebra con una anécdota la sinergia que ha conseguido con el fotógrafo de 21 gramos, Babel y Frida.
“Cuando atravesaba La Geria (Lanzarote) en coche y pensaba en el momento de pinchar la cámara en su tierra negra me ha venido a la memoria la famosa foto de Rosenthal con los soldados americanos izando la bandera americana, ondeada fotogénicamente por el viento, en la trágica cima Monte Suribachi, en la isla de Iwo Jima.
“Nosotros no hemos tenido que matar a miles de japoneses para llegar hasta aquí, pero pinchar una cámara en el lunático paisaje de La Geria, para fotografiar sus oscuros viñedos, rodeados de círculos de piedra, tiene un aroma indudablemente épico.
“Mientras buscábamos el cuadro más apropiado, le dije a mi ayudante que nos hiciera una foto para recordar este momento. El director de fotografía Rodrigo Prieto bromeó diciendo que sólo nos faltaba una bandera. Él también estaba pensando en la foto de Rosenthal, y me divirtió la coincidencia. Creo que es un buen augurio que tu director de fotografía te adivine el pensamiento”, concluye divertido Almodóvar.





