Sean penn y Bono asistieron a la exhibición de The third wave que, por sugerencia de Penn, está en la Sección Oficial, pero fuera de competencia
CANNES.— Hace un año, U2 cimbró el Festival Internacional de Cine de Cannes al ofrecer un concierto en las escalinatas del Palacio del Cine para celebrar la exhibición del espectacular documental en tercera dimensión U23D.
Aunque esta vez la banda no vino completa a la Costa Azul francesa, ni tiene programado algún recital, sí mandó desde Irlanda a Bono, su líder, para presenciar la exhibición del documental The third wave, que por sugerencia de Sean Penn, presidente del jurado este año, se incluyó en la Sección Oficial del certamen, aunque fuera de competencia.
Minutos después de la proyección, Bono y Penn salieron apresurados, y el líder de U2 solamente comentó que la cinta que narra las secuelas dejadas por el tsunami en Asia, lo había dejado sorprendido y había disfrutado “mucho” la manera en la que el filme refleja cómo la gente se complementa y ayuda después de una tragedia.
Pero el músico no fue el único invitado de Penn a la proyección de The thrid wave, ya que en la sala de proyecciones también aparecieron Sergio Castellitto, Natalie Portman, Fay Dunaway y el director mexicano Alfonso Cuarón, quien en una breve conversación explicó la razón por la que la considera una película conmovedora.
“Después de ver The third wave pienso que el elemento más avanzado y la cuestión política más avanzada y progresiva, sigue siendo el ayudarnos los unos a los otros”, precisó Cuarón antes abordar un lujoso auto proporcionado por el festival a todos sus invitados especiales.
El filme dirigido por Alison Thompson se sitúa en 2004, cuando cuatro voluntarios llegan a Sri Lanka para tratar de ayudar a las personas afectadas por el paso del tsunami. Con poco dinero en la bolsa y poca experiencia en ayuda médica, rentaron un vehículo y se instalaron en Peraliya, una pequeña aldea devastada por una ola de más de cuatro mil pies de altura que provocó la muerte de dos mil 500 pobladores.
Los voluntarios se convirtieron en la primera ayuda humanitaria de la zona y al poco tiempo estaba a cargo de un campo de refugiados de cerca de tres mil personas, lo que convirtió su viaje en una odisea de un año de duración y en el que el dinero de los muchos donativos de todo el mundo, jamás llegó.
“Cuando vi el documental, me conmovió mucho y pensé que Cannes era el lugar idóneo para presentarlo y se lo propuse a los organizadores, quienes aceptaron con mucho entusiasmo”, comentó hace un par de días Sean Penn en conferencia de prensa.
La cinta aún no tiene distribución comercial en gran parte del mundo, pero se espera que luego del ruido que genere en el certamen galo pueda llegar a muchos lugares del mundo como un ejemplo del esfuerzo desinteresados de cuatro seres humanos por una nación en desgracia.




