La fiebre por este género sobre bandas de rock está a todo lo que da. Mañana se estrena U23D, y próximamente los melómanos disfrutarán de otras muestras con protagonistas como Café Tacvba, The Rolling Stones y Neil Young
CANNES.- Cuando las luces de la sala de cine se apagaron, ninguno de los que estábamos en las butacas sabíamos lo que estábamos a punto de ver.
Las ocho de la mañana siempre es un horario poco habitual —aunque nada despreciable— para estar en una sala de cine y las cerca de 200 personas llegamos a la escondida sala en la sede central del Festival de Cannes, más por curiosidad que por la certeza de que la primer exhibición de una película sobre la banda irlandesa U2 en tercera dimensión valdría la pena.
Hasta ese momento el concepto de 3D en el cine se reducía a aquellas películas que a partir de los años 50 invadieron las que todavía eran unas enormes salas de cine para presentarnos filmes, casi siempre de ciencia ficción o espectaculares efectos especiales, en los que con la ayuda de unos peculiares anteojos, con un lente azul y otro rojo, tenían la capacidad de mostrar a las personas y a los objetos en sus tres dimensiones: ancho, largo y alto, es decir, tal y como los percibimos en la vida cotidiana.
Pero bueno, ahí estábamos desmañanados (en los festivales de cine las jornadas de trabajo son de 16 o 18 horas, así es que siempre tienes sueño), en una sala con aire acondicionado al tope y jugueteando con unos lentes de micas grises (nótese la evolución del color).
Entonces llegó el momento mágico. Las luces se apagaron, los espectadores se colocaron las gafas y el proyector comenzó a lanzar sobre la pantalla de plata imágenes a su tradicional ritmo de 24 cuadros por segundo. Bono, Adam Clayton, The Edge y Larry Mullen Jr. aparecieron sobre el escenario agarrados a sus instrumentos y comenzaron a tocar, cantar y brincar.
Lo que sucedió después en dicho recinto es algo que difícilmente olvidaremos los que estuvimos ahí: el público comenzó a cantar las canciones, a mover la cabeza y hasta a aplaudir como si estuvieran viendo en vivo a los autores de Vertigo, With or without you, Elevation y Beautiful day.
La experiencia ya se vivió en Estados Unidos, hace aproximadamente tres meses, y desde el próximo viernes tocará a México, gracias al estreno del documental U23D, de Catherine Owens y Mark Pellington.
La cinta, que será distribuida por National Geographic Entertainment en las 14 pantallas digitales que existen en el país propiedad de Cinemex, Cinépolis y Cinemark, inaugurará la nueva fiebre fílmica por realizar documentales o ficciones sobre bandas de música o solistas.
Un ejemplo claro de este fenómeno es la edición de 2006 del festival In-Edit, de Barcelona, que proyectó No direction home, de Martin Scorsese, basado en la vida de Bob Dylan; Ilé Ayé. The house of life, dirigido por el ex Talking Heads David Byrne, y George Michael: A different story, sobre la obra del intérprete de Freedom.
En ese mismo certamen se exhibieron otras basadas en la vida y obra de músicos como James Brown, Metallica, Enrique Morente, The Ramones, Jeff Buckley, Miguel Poveda, Carmen Amaya, Wilco, Johnny Cash, Miles Davis, Sonic Youth y Beach Boys, entre otros. Habría que añadir los de Rigo Tovar, Joy Division y Kurt Cobain.
Por eso, nos remitiremos a los filmes sobre música que permanecen inéditos en México y que todavía tienen alguna esperanza de estrenarse en la pantalla grande, además de aquel protagonizado por U2.




