La proyección de filmes en las salas se está transformando gracias a la incorporación de tecnologías que permiten captar la señal de la cinta vía satélite, sin necesidad de tenerlo físicamente
El cine digital no es algo novedoso. Su uso ha proliferado entre los directores, los estudios y las salas que utilizan tecnología digital para realizar la proyección de cualquier cinta. Sin embargo, la nueva tendencia entre los exhibidores destaca por su carácter intangible e invisible.
Todo comenzó a mediados de febrero de este año, cuando Paramount decidió utilizar, por primera vez en México, el servicio de descarga digital de la cinta vía satélite.
Aunque anteriormente ya se habían realizado algunas descargas y posteriores proyecciones con este método, el 14 de ferero durante la función ofrecida a la prensa de la cinta Las crónicas de Spiderwick, la descarga y transmisión se realizó en tiempo real gracias a los servicios de Microspace, empresa estadunidense que distribuye contenidos digitales vía satélite.
De acuerdo a Michael Murphy, consultor senior internacional de la compañía, quien se ubica en Río de Janeiro, Brasil, el uso de esta nueva tecnología permitirá disminuir costos para las salas cinematográficas, además de que hará más complicada la labor de los piratas, pues se elimina la presencia física del filme.
“Actualmente, una de nuestras más grandes expectativas está en México. Ya hay seis pantallas digitales, divididas entre los mayores exhibidores, como Cinemark, Cinépolis, MM Cinemas y Cinemex. Entre ellos tienes 80 por ciento de las salas de cine en el país.
“Sin embargo, la desventaja es que calculamos que en México existen cerca de cuatro mil salas, pero apenas seis de ellas completamente digitales, aunque no es algo privativo, pues en Estados Unidos también está comenzando la adopción de esta tecnología, aunque el ritmo de crecimiento es más rápido. Calculo que en México habrá unas 20 ó 30 salas a finales de año y, quizá, para 2009 lleguen a tener 200 porque la tendencia mundial es modificar las salas actuales y convertirlas en salas digitales, especialmente en los complejos multiplex”. dijo Murphy, desde Brasil.
La razón y el interés de Microspace por acelerar el desarrollo de las proyecciones digitales tiene que ver con la tecnología que impulsa, en la que la cinta se transmite vía satélite desde sus instalaciones en Carolina del Norte, directamente hasta la sala de cine, previamente equipada con un decodificador especial.
Aunque la idea es cautivadora, una de las razones que expone Murphy para su lenta adopción es el alto costo que implica y que hasta ahora, ni las distribuidoras ni las exhibidoras quieren absorber.
“Todos los circuitos cinematográficos ya tienen sus salas instaladas con formato de 35mm, tienen proyectores de ese tipo que, cuando fueron comprados nuevos, costaban entre 20 y 25 mil dólares, y tenían una proyección de durabilidad de aproximadamente 100 años, aunque obviamente hay que darle mantenimiento, porque muchas de esas máquinas llevan 30 ó 40 años funcionando.
“Para instalar una sala digital el proyector en vez de costar 25 mil dólares, cuesta algo cercano a los 100 mil; es decir, cuatro veces más, puede ser un poco más o poco menos, porque cada año disminuye el costo.
“En Estados Unidos cuesta 80 mil dólares, mientras que en México, por el costo de importación, estaría entre 100 mil y 120 mil dólares. Esto quiere decir que para lograr la modificación de una sala se deberían gastar entre 100 mil y 150 mil dólares, por cada una.
“Aquí empieza el problema, porque realmente el que debe pagar el costo es el exhibidor, pues ellos son quienes están cambiando. A raíz de esto hubo una serie de pláticas en las que se llegaron a conclusiones en las que todos los sectores deben participar. Ahora hay fórmulas que están siendo discutidas para ver cómo se puede financiar esa mudanza”, explicó Murphy.
Actualmente, Microspace ya trabaja con distribuidoras como Paramount, MGM, Disney y Sony Columbia Pictures, y, de acuerdo con Murphy, ya existen pláticas con Warner, Fox y Universal.
Para lograr que la comunidad cinematográfica adopte el nuevo formato de distribución, la filmación no es problema, pues casi todos los filmes se realizan en formato digital y en 35 mm. En otro caso, la transferencia del filme a formato digital es por cuenta de la distribuidora, como también es su responsabilidad la encriptación de su contenido para evitar la piratería.
“Nosotros recibimos la película para su distribución, pero va encriptada, ni abrimos el archivo, lo recibimos cerrado y así lo mandamos, encriptado, hasta nuestro equipo en el cine en México. Ahí nuestro hardware lo pasa al cine en donde la exhibidora debe tener una llave para desencriptar el material”, expresó Murphy, quien dijo que una de las ventajas de Microspaces es que ellos pueden trabajar con cualquier proyector, sin imponer su equipamiento a las salas de cine.
Lograr la transmisión de contenido digital en un cine quizá no es novedoso. Pero lo es cuando la señal llega en directo y se transmite sin almacenamiento de por medio. Para Murphy, ésta será la tendencia que predomine en unos años aunque cree que será usada mayormente para otro tipo de contenidos como conciertos en vivo o transmisiones deportivas.
“Para los cines la tendencia va a ser hacer la transmisión previa, en vivo va a servir para juegos deportivos o para conciertos, cosas que son importantes de ver en el momento.
“Con una película puedes mandar la señal una semana antes y, de ese modo, si hay una interrupción tienes tiempo de volverla a enviar, que es lo que se hace ahora en México y en Estados Unidos”.
Sin duda, eliminar el concepto del filme físico tendrá repercusión a nivel económico, y esa es una de las apuestas más fuertes de Microspace. Además de la posibilidad de disminuir el riesgo de que la cinta sea pirateada, pues se eliminan muchas de las filtraciones que existen actualmente.
“Los costos deben bajar, de lo que se trata es de que en el futuro en vez de invertir mucho dinero en que cada sala se ponga un disco rígido y, de ese modo, el mundo entero con una sola transmisión reciba la cinta, elimina el contacto físico con el filme, porque nadie lo toca con nuestro sistema, todo va directo a las computadoras”, agregó Murphy, quien dijo que entre menos personas involucradas se reducen las posibilidades de robo del material.
Para el directivo, México es uno de los principales puntos de desarrollo.
“Queremos consolidar nuestra idea en Estados Unidos, Canadá y México. A partir de estos tres países analizaremos la respuesta de la industria, veremos si se logran resolver las inquietudes de los gastos iniciales y así confiamos que para 2010 estaremos logrando la consolidación”, concluyó.
Negociación
Microspace ya trabaja con distribuidoras como Paramount, MGM, Disney y Sony Columbia Pictures, y ya está en pláticas con Warner Fox y Universal. Por lo pronto, cintas como Transformers y 3:10 to Yuma, ya fueron transmitidas con esta tecnología.



