A pesar de los claros signos de desaceleración económica en Estados Unidos, las empresas mexicanas no están tomando previsiones como asegurar sus cuentas por cobrar, sobretodo para aquellas que dependen de las industrias ligadas con la manufactura.
Así lo asegura Rafael Vizcaíno, director de Cescemex, quien pronosticó que serán industrias principalmente ligadas a la manufactura las que comiencen en un par de años a presentar problemas de incumplimiento de pagos, debido a la desaceleración económica por la que atraviesa Estados Unidos.
“Cuando todo está bien, es difícil hacer un pronóstico de lo que va a pasar. Entonces, cuando hay una situación de crisis, o se avecina una, es demasiado tarde para prevenir”, señaló el directivo de la empresa con sede en España y que tiene presencia en nueve países más, seis de ellos en Latinoamérica.
Según datos del Banco de México, al cuarto trimestre de 2007, 65.5 por ciento de las empresas en México dependieron del financiamiento por parte de sus proveedores, y las cuentas por cobrar representan 30 por ciento en promedio de los activos de las empresas.
El problema se agrava para las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes), dijo Vizcaíno, ya que “una gran parte depende de uno o dos clientes grandes que, cuando llegan a incumplir sus pagos, literalmente matan a las empresas”.
Además, en épocas de recesión, cuando se reduce el ritmo de crecimiento de las industrias, las primeras medidas que toman las firmas para contrarrestar el impacto es volverse selectivas al momento de invertir su dinero, y realizan recortes presupuestales y de personal, en áreas de mercadotecnia y análisis.
“Sin embargo, a pesar del panorama, en México el nivel de riesgo no se ha incrementado”, aseguró Bart Pattyn, director para Latinoamérica de Coface.
En entrevista aseguró que a diferencia de Estados Unidos, en nuestro país el problema no serán los créditos hipotecarios ni la sobreinversión que se presentó en la industria tecnológica a principios de la década, sino que vendrá de los hogares mexicanos.




