Analistas comentan que en épocas de estabilidad cambiaria tienen que acudir a esta herramienta para cubrirse ya sea al alza o a la baja, para sortear el temporal
Desde hace por lo menos cinco años México goza de una estabilidad cambiaria importante y este horizonte le dio incentivos a las grandes tesorerías corporativas para tratar de obtener beneficios como resultado de esa estabilidad; en un ambiente propicio para obtener ganancias en el corto plazo, las empresas aprovechan la oportunidad para hacerlo, indicaron analistas.
El domingo pasado, el secretario de Hacienda, Agustín Carstens, en el marco de la reunión anual de otoño del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), anunció que las autoridades del país —de la dependencia que encabeza, así como las bancarias— harán más enérgico el cumplimiento de las reglas de transparencia en operaciones para evitar episodios especulativos que impacten negativamente al peso frente al dólar, como sucedió la semana pasada.
El funcionario sostuvo que lo ocurrido derivó de operaciones bursátiles “que nada tenían que ver con el entorno ni la perspectiva de un debilitamiento de la economía”.
Moritz Cruz Blanco, doctor en economía y catedrático del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM (IIE), dijo a Excélsior que cuando las empresas demandan de manera conjunta y en forma masiva divisas, el resultado es el que observamos la semana pasada: depreciaciones mayores de la paridad cambiaria.
“En épocas de estabilidad cambiaria las tesorerías tienen que acudir a los mercados para cubrirse ya sea al alza o a la baja, dependiendo si son exportadoras o importadoras de materias primas o de productos”, afirmó Pablo Galván, director del Centro de Negocios del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).
En este contexto, Moritz Cruz advirtió el ambiente vivido “se debe a la desrregulación financiera existente que permite convertir activos en moneda extranjera sin la menor dilación y sacarlos del país”.
Carstens expuso el domingo que las reuniones entre Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) para verificar las operaciones determinará si las empresas que las hicieron las “revelaron adecuadamente en los informes que deben dar a la Bolsa, y si los bancos observaron las reglas vigentes”.
Cruz Blanco explicó que los instrumentos con los que cuentan las empresas listadas son los estados financieros. “Cada empresa que cotiza en la BMV debe ser un expediente abierto con relación al estado financiero que guarda y claro el mismo es reflejado en sus estados financieros. Desafortunadamente, tienden a alterarlos mediante diversos mecanismos (no siempre detectables por las autoridades y muchos de ellos pueden no necesariamente quebrantar el marco regulatorio) para eludir impuestos”.
En este sentido —añadió el investigador del IIE-UNAM— si las autoridades realmente “saben quiénes incurrieron en los ataques especulativos recientes a la moneda, entonces deba ejercerse una auditoría. Una empresa tiene un solo objetivo: incrementar sus ganancias”.
En contraste, Pablo Galván indicó que los instrumentos no están en los balances de las empresas de manera explicita; es decir, no están obligadas a transparentar de manera completa las actividades que tienen, sólo están obligadas a revelar información dependiendo si lo tienen para especulación o cobertura.
“Entonces muchos inversionistas no podían ver que estas empresas tenían estos instrumentos. Hasta para la misma Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) estos eventos fueron sorpresivos”, subrayó el especialista del ITAM.
Para el director del Centro de Negocios del ITAM, la Secretaría de Hacienda llamó a cuentas a los participantes del mercado (bancos y tesorerías) para pedirles que aclaren qué tipo de instrumentos traen, cuáles son sus características y sobre todo cuál fue el motivo por el cual participaron en ese tipo de contratos.
“Todo en el entendido de que a ninguna otra empresa le pase como le pasó a Comerci”, agregó.
Galván no cree que haya habido un apetito malsano por parte de las tesorerías corporativas; sin embargo, la estabilidad cambiaria de cinco años hacía atractivo para cualquier tesorero cualquier beneficio adicional.
“Claro, implicaba un riesgo que algunos años se veía improbable. Llegamos a tener al dólares en diez pesos”, afirmó.
Moritz coincidió en señalar que “no creo, sin embargo que exista delito que perseguir. Las empresas actuaron de manera “racional” en el sentido de hacer tantas ganancias como fuese posible en el corto plazo”.
Galván dijo que las autoridades les mandó un aviso a los mercados, donde les exige a deshacerse de estos títulos si no son parte de la naturaleza del negocio. Si lo son entonces deberán avisarles a los inversionistas que cuentan con dichos instrumentos. “En pocas palabras tienen que clarificar información al mercado. Ese es el sentido del aviso. También habrá mayor regulación”.
En ese sentido, señaló que la CNBV obligará a los banqueros a poner salvaguardas a esos instrumentos en el futuro y le avisen a los inversionistas de sus potenciales riesgos.
“Estos instrumentos no se hicieron por avaricia. Son más baratos que otros porque implican un mayor riesgo”, comentó el especialista financiero.





