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08-Octubre-2008

La IP recomienda ajustar política económica 2009

Jorge Ramos

El gobierno federal previó un crecimiento “demasiado optimista”, por ello el CEESP diseñó tres escenarios del comportamiento del PIB

El sector privado avaló la decisión de replantear los Criterios Generales de Política Económica para 2009, toda vez que los parámetros utilizados por el gobierno federal para proyectar la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos y su estimación de crecimiento económico e inflación, fueron rebasados por la realidad de una crisis global, cuya profundidad y duración aún es incierta.

Luis Foncerrada Pascal, director del Centro de Estudios Económicos del Sector Privado, se pronunció a favor de que el gobierno federal y el Congreso de la Unión negocien la aprobación de un paquete más conservador y un presupuesto austero.

En exclusiva para Excélsior, sugirió ajustar a la baja la estimación del precio para la mezcla mexicana de petróleo, el cual ya se cotiza en el mercado internacional más abajo de los 80.30 dólares considerados en el proyecto original de la Ley de Ingresos.

Recomendó reducir el gasto corriente del gobierno federal sin tocar el destinado a inversión en proyectos de infraestructura para generar nuevos empleos y el dirigido a programas sociales para evitar que los sectores más vulnerables de la población caigan en una situación de pobreza alimenticia.

Foncerrada Pascal consideró que la estimación original del gobierno federal sobre el crecimiento económico para 2009 es “demasiado optimista”, por lo que debe corregirse a la baja y aunque no hizo una propuesta, informó que el CEESP prevé tres escenarios sobre el comportamiento del Producto Interno Bruto (PIB).

Así, el pesimista prevé un crecimiento de 1.8 por ciento; el medio de dos y el optimista apuesta a 2.4 por ciento.

“Yo diría que ante esta incertidumbre la actitud más responsable, tanto del gobierno federal como del Legislativo es irse a un escenario más conservador, teniendo las medidas ideales y si resulta que la economía puede crecer un poco mejor, todo será ganancia, pero yo diría que hay que estar listos de manera responsable y cautelosa para una situación, no la más optimista, tampoco pesimista, pero si conservador y de cautela.”

Además del ajuste a los Criterios Generales, consideró necesario el diseño e instrumentación de un paquete de medidas emergentes para generar empleo, las cuales deberán aplicarse a partir de noviembre, no hasta 2009.

El entrevistado consideró que el gobierno mexicano ha hecho mucho, pero no todo lo necesario para que el impacto de la desaceleración estadunidense sea menor, como por ejemplo mejorar el Estado de derecho, abatir la sobrerregulación, dar certeza y seguridad jurídica sobre los derechos de propiedad.

Habló de la necesidad de avanzar en mejora regulatoria mediante la simplificación de trámites y particularmente el sistema fiscal, el cual todavía es costoso, complicado y enredado.

Afirmó que en la medida que se avance en esos y otros frentes, incluida la aprobación de las reformas estructurales, el país estará mejor preparado para resistir el impacto de la desaceleración, cuya magnitud y duración son inciertas, al igual que su efecto en México.

Luis Foncerrada Pascal advirtió que el orden y la fortaleza que guardan las finanzas públicas no blindan a la economía mexicana del impacto de la desaceleración de la Unión Americana, ejemplo de ello es la afectación a las exportaciones, que cayeron seis por ciento en agosto, aunado a ello, disminuyó el empleo de los connacionales y por lo tanto el envío de remesas.

Destacó que entre las exportaciones a EU, las de automóviles fueron las más afectadas (-16 por ciento). Sin embargo, dijo, las ventas hacia otros destinos crecieron 18 por ciento.

“Es cierto que nuestra economía es más fuerte, en general es cierto que podemos hacer frente de mejor manera a esta situación, pero no hay que confiarnos, yo creo que es fundamental tener cautela, dar pasos muy firmes y aprovechar el número enorme de oportunidades que se presentan en estas situaciones”.

Respecto a las exportaciones y las variaciones del tipo de cambio, Foncerrada Pascal explicó que un dólar caro beneficia a los exportadores cuando hay mercado para sus mercancías.

Pero éste podría no ser el caso porque hay menor demanda de exportaciones mexicanas a la Unión Americana.

En contraste, un dólar caro afecta a los importadores, impacta la inflación y le pega al poder adquisitivo del salario en perjuicio de los consumidores.

El directivo insistió al decir que en la actual coyuntura económica hay que actuar con cautela, pero sin pánico, ser sensatos y conservadores en el consumo y, en la medida de lo posible, ahorrar.

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