El Congreso de Estados Unidos llegó a un acuerdo, y hoy se votará el paquete. En Europa, inminentes quiebras amenazan
Los líderes del Congreso estadunidense y el gobierno del presidente George W. Bush acordaron ayer, tras una semana de negociaciones, un histórico plan de rescate financiero del sistema bancario que debe ser votado hoy, una vez abiertos los mercados.
“Creo que es un buen resultado”, declaró en conferencia de prensa el principal negociador republicano, Judd Gregg, sobre el programa que involucra el desembolso de 700 mil millones de dólares para intentar reflotar a los bancos del país.
El plan propuesto por el secretario del Tesoro, Henry Paulson, prevé liberar los 700 mil millones de dólares en etapas.
Después que sean autorizados los primeros 250 mil millones de dólares, el Presidente podría pedir otros 100 mil millones de dólares. Los últimos 350 mil millones de dólares podrían ser aprobados por una nueva ley del Congreso.
El candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain, declaró ayer que las “grandes líneas del plan indican que es algo que todos debemos avalar y con el que podremos avanzar”.
Su rival demócrata, Barack Obama, también deploró el precio a pagar por el contribuyente. “Cuando se le pide a los contribuyentes que tomen medidas extraordinarias a causa de la irresponsabilidad de unos pocos, no hay qué celebrar.”
Mientras, del otro lado del Atlántico, los gobiernos de Bélgica, Holanda y Luxemburgo determinaron nacionalizar el grupo financiero Fortis, tras reuniones de emergencia con el presidente del Banco Central Europeo.
En tanto, se dio a conocer que el gobierno británico estaría resuelto a nacionalizar los préstamos del banco Bradford & Bingley, mientras que en Alemania el banco Hypo Real Estate también dejó ver que está al borde de la quiebra, según el Financial Times.




