Es el momento de desarrollar una estrategia de negocios “a la mexicana”. Ante la crisis actual, el experto asegura que el futuro de las compañías locales debe apoyarse en la inteligencia competitiva y tecnológica
Se acabó. Tendrán que inventarse un “modelo de negocios mexicano”, porque todo lo que aprendieron en los últimos 40 años ya no les va a servir de nada. “El modelo estadunidense ya no nos sirve”.
Así lo advierte Alejandro Klecker de Elizalde, director de Clarke Modet & Co., una empresa española con presencia en 180 países, especializada en registro de propiedad industrial e intelectual.
“Hay que desaprender todo lo que hemos aprendido en los últimos 40 años. No sirven nuestros modelos de innovación, no sirven nuestros modelos de gestión, no sirven nuestras políticas de recursos humanos. El futuro de nuestras compañías se basa en la inteligencia competitiva y en la inteligencia tecnológica”.
El desquebrajado sistema financiero de Estados Unidos ha mostrado la fragilidad del modelo. Y mientras el gobierno de George W. Bush aplaude la aprobación de un paquete económico de salvamento que no complació a los mercados accionarios, el consultor recomienda a los empresarios mexicanos “alejarse rápidamente” del modelo de negocios estadunidense, para encontrar su propio camino.
“Pero no imitando el modelo australiano ni el irlandés ni el neozelandés, el de Silicon Valley, ni el de Hanover o el de Innsbruck en Austria. No sigamos las modas, eso no funcionará. Las empresas tendrán que reinventar al país porque ésta no es una crisis, es un ciclo económico profundo.”
Después de todo, Klecker de Elizalde asesora a 20 mil empresas grandes y pequeñas, y se mueve en donde se toman las decisiones, sobre todo de Europa y América Latina.
En una plática que mantiene con Excélsior en su reciente visita a México para la celebración de los 40 años de la filial local de Clarke Modet & Co., previene que en los próximos meses se registrará, a escala internacional, la caída de compañías del sector automotriz, aeronáutico y de servicios, principalmente. Además, afirma que “las sociedades de nuestro estilo no están preparadas para una crisis de ese calibre”.
Y como ejemplo recuerda que Plant Prospector de Beard Group, Inc., en su reporte del 29 de septiembre, dice que la compañía Federal Mogul despedirá a cuatro mil empleados en diversas plantas. Misma decisión que tomarán Chrysler con mil empleados en Missouri, Deere & Company con 825 trabajadores en Canadá, y Hewlett-Packard, quien escindirá el contrato de 24 mil personas que laboran en sus oficinas y plantas en territorio estadunidense.
Asimismo, precisa que un informe que presentó la firma Troubled Company Reporter el pasado miércoles, expone la frágil situación que atraviesa General Motors actualmente.
La automotriz cuenta con activos por 136 mil millones de dólares, pero obligaciones por 191.6 millones más, y un déficit para los accionistas de casi 57 mil millones de dólares.
Por su parte, la empresa de aviación Alitalia acordó reducir los despidos de mil a 860 empleados, a cambio de que sus pilotos aprobaran una reducción de 6.0 por ciento en sus salarios, y de 42 a 30 días para sus vacaciones.
Bajo este escenario, el consultor también destacó que muchas economías se verán en la necesidad de absorber al creciente número de desempleados, y a las personas de la tercera edad que también van en aumento. Y en medio de todas esas emergencias, “el Estado no va a estar en condiciones de apoyar a las empresas”.
Reglas para el éxito
Tener perspectiva tecnológica para saber a dónde se quiere ir y qué conocimientos se requieren para ello.
Impulsar la inteligencia tecnológica para saber qué capacidades se tienen para poder ir a dónde se quiere ir.
Desarrollar la vigilancia tecnológica para saber a dónde se puede ir con las capacidades económicas, de recursos humanos y de conocimiento con las que se cuenta.Y lo más importante: aprender de los fracasos.
“Las más de las veces nos falla la inteligencia emocional, nos falla la humildad y, sobre todo, nos falta asesorarnos externamente por gente que haya fracasado en sus negocios. Si yo tuviera que abrir un negocio hoy, iría con alguien que haya hecho algo parecido a lo que yo quiero hacer y que no haya triunfado
“Esas experiencias nos
permiten aprender en qué está fallando el proceso en la vida
real donde un caso práctico es más valioso que las maestrías, que no sirven para nada. Lo que sí va acompañado de una cultura de innovación y de políticas públicas de largo plazo de investigación y desarrollo, bien diseñadas, dimensionadas y realistas, ofrece oportunidades reales de sobrevivir en el nuevo entorno mundial de negocios.
“¡Pero hay que hacer esto ya!”, advirtió.



