México enfrentará fuertes presiones inflacionarias para este año principalmente por el rubro de alimentos, gasolina y la reforma fiscal, anticipan especialistas y el Banco de México.
Gabriel Pérez del Peral, director de la Escuela de Economía de la Universidad Panamericana, asegura que ya se acabó la época de la comida de precios bajos debido a la presión que han ocasionado dos de las principales economías emergentes como son China e India que están demandado más alimentos.
“El aumento de consumo de carne presiona el precio de los forrajes y de la producción de granos, los cuales seguirán altos el próximo año, aunque la producción de etanol también influirá”, señaló.
Ante este escenario, el Banco de México deberá enviar señales de que mantendrá la inflación por debajo de cuatro por ciento, utilizando las herramientas de política monetaria. Tal es el caso de las tasas de referencia, en sustitución del “corto” que dejará de existir a partir del próximo 21 de enero.
“La tasa de referencia empezará a operar de manera similar a la Fed y los países desarrollados con una mayor transparencia”, dijo.
El propio Banco de México reconoce que la inflación se ha visto afectada por una serie de perturbaciones, principalmente en el sector alimentos, que ha sido de una magnitud y persistencia importante. “Para 2008 se espera que la coyuntura de precios se torne aún más compleja”, asegura el banco central, que preside Guillermo Ortiz Martínez.
En las previsiones de la inflación considera alzas adicionales de los precios en la medida que algunas empresas trasladen al consumidor el incremento de su carga fiscal derivado del pago del nuevo impuesto denominado IETU. Aunque en su opinión dichas modificaciones propiciarían ajustes de una sola vez en el índice de precios, cuyo impacto en la inflación sería transitorio, augura que su impacto alcance entre 40 y 50 puntos base para 2008 y entre dos y cinco puntos para 2009.
Para la Secretaría de Economía recomienda incrementar la fiscalización y evitar que se disparen los precios en las cadenas productivas. El consenso del mercado augura que la inflación se ubicará cercana a cuatro por ciento en el primer semestre del año y luego descenderá a 3.85 por ciento y cerrar el año en un rango de 3.90 por ciento y acercarse a tres por ciento en 2009.
Sin embargo descarta que se modifiquen los componentes del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) para ajustarla.
Pese a las fuertes alzas considera que no procede cambiar los componentes ya que los ponderadores responden a la encuesta que elabora el INEGI sobre ingreso-gasto de los hogares.
“Sería una mala señal para los mercados que el Banco de México modificara los ponderadores de ciertos bienes o servicios que subieran. Así lo demuestra la experiencia de Brasil, quien ajustó los combustibles para alcanzar la meta de inflación”, refirió.



