El alto precio del maíz está impactando en la economía mexicana, porque el grano es usado para biocombustibles
WASHINGTON.- El alto precio del maíz está afectando la economía de México, porque el grano es usado para generar biocombustibles, informó la revista especializada Foreign Affairs en su edición de mayo-junio.
México es un país que usa los ingresos por exportación de petróleo para la importación de alimentos, señaló la publicación.
A finales de 2006, el precio de la harina para tortilla en el país, que obtiene 80 por ciento de sus importaciones de maíz de Estados Unidos, se duplicó debido en parte a un aumento en el precio del grano estadounidense, de 2.80 a 4.20 dólares por bushel (unos 25.4 kilogramos), indicó.
El aumento del precio se exacerbó por la especulación y acaparamiento, tomando en cuenta que la mitad de los 107 millones de mexicanos viven en la pobreza y dependen de las tortillas como su principal fuente de calorías.
En enero de 2007, el presidente mexicano, Felipe Calderón, contuvo los precios de los productos de maíz.
La combinación de altos precios del petróleo y unos generosos subsidios del gobierno de Estados Unidos ha popularizado el uso del maíz para el etanol, elevando el precio de ese producto alimenticio, señaló la revista.
Sin embargo, se requiere de una gran cantidad de maíz para mantener la producción de etanol, señalaron los autores del informe, los profesores Ford Runge y Benjamín Senauer, ambos de la Universidad de Minnesota.
Recomendaron que para detener esa tendencia y evitar que más personas pasen hambre, el gobierno de Estados Unidos 'debe conservar y diversificar' la producción de etanol.
A finales de 2006 había 110 refinerías de etanol en Estados Unidos, muchas de ellas están en expansión y otras 73 están en construcción, señaló la revista, que citó datos de la Asociación de Combustibles Renovables.
Los autores indicaron que el etanol y el biodiesel se consideran amigables con el ambiente porque son una alternativa al petróleo, pero aclararon que toda una cosecha en Estados Unidos reemplazaría sólo 12 por ciento del actual uso de la gasolina en ese país.
Además, la soya y especialmente el maíz, que se usan para los biocombustibles, contribuyen a la erosión de la tierra, la contaminación del agua y requieren de altas cantidades de fertilizantes, pesticidas y combustible para su proceso.
Recomiendan que en lugar de promover mayores alivios comerciales y subsidios para biocombustibles, el gobierno de Estados Unidos debe comprometerse a una mayor y eficiencia energía en vehículos, casas y fábricas, promover fuentes alternativas, como la solar y la del viento, entre otras medidas.
En las recientes reuniones en Washington, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Khan, señaló que los biocombustibles 'representan un real problema moral' y pidió una moratoria para el uso de productos alimenticios como combustible para vehículos.
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