Las evaluadoras de riesgo esperan los lineamientos de gasto para mover la nota
NUEVA YORK.- Fitch Ratings y Standard & Poor’s dijeron que necesitan ver el presupuesto final de México antes de realizar cualquier cambio a la calificación del país, pese a que el Congreso ya aprobó el paquete de reforma fiscal.
El Senado aprobó el sábado un proyecto de reforma fiscal que prevé alzas de impuestos y que busca reducir la dependencia que mantiene México de los ingresos petroleros.
Tanto S&P como Fitch califican a México con BBB+ y panoramas negativos. Ambas agencias han expresado preocupación por la posición fiscal del gobierno, especialmente por su elevada dependencia de la menguante industria petrolera del país.
La otra gran agencia, Moody’s Investors Service, califica a México con un similar Baa1 y panorama estable. Las tres calificaciones están tres escalones por encima del grado especulativo.
“Vamos a analizar el paquete impositivo en su totalidad. Si bien la reforma hace un intento para aumentar la base impositiva, tenemos que decidir si va lo suficientemente lejos para reducir la vulnerabilidad de las finanzas públicas en caso de futuras crisis para la actividad económica o los ingresos petroleros”, dijo Shelly Shetty, analista de Fitch.
La Cámara de Diputados y el Senado aprobaron un aumento de un punto porcentual en el Impuesto al Valor Agregado a 16 por ciento y elevaron en dos puntos, a 30 por ciento, la tasa del Impuesto sobre la Renta. Ambas cámaras dieron además el visto bueno a un nuevo impuesto de tres por ciento sobre las telecomunicaciones.
“Para nosotros, en lo que respecta al panorama presupuestario general, necesitamos ver todo el contexto del presupuesto (...) y queremos asegurarnos de que si hubiera otras medidas por venir, serían piezas adicionales que quisiéramos incluir en nuestro análisis”, dijo la analista de S&P Lisa Schineller.
El paquete fiscal establece un déficit presupuestario para el próximo año equivalente al 0.75 por ciento del Producto Interno Bruto y fija un precio del petróleo a un promedio de 59 dólares por barril en 2010. “Dado que las cosas no cambiaron, que es lo que nosotros habíamos anticipado, y que el gobierno se ceñirá a su meta de bajo déficit, mantenemos el panorama estable por ahora”, dijo Mauro Leos, analista de crédito soberano a cargo de México de Moody’s.
Shelly Shetty, analista de Fitch Ratings, dijo que revisarán si se redujo la vulnerabilidad.
De enero a septiembre, los trabajadores asalariados fueron el grupo de contribuyentes que más aportó al Impuesto Sobre la Renta (ISR), incluso por encima de las empresas, según datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
De los 402 mil millones de pesos que captó en ese periodo el Servicio de Administración Tributaria, más de la mitad provino de las retenciones de los asalariados que hay en el país.
La dependencia informó que las empresas, incluyendo grandes contribuyentes, aportaron al fisco 140 mil 211 millones de pesos, el resto (261 mil 789 millones) fue de personas físicas y retenciones de utilidades provenientes del exterior.
Los empleados de servicios financieros, inmobiliarios, sector servicios y comunales, comercio y restaurantes, los que más aportaron.
Herbert Bettinger, fiscalista del Área de Impuestos del despacho Ernst & Young, dijo que la recesión económica, provocó la caída de la recaudación del ISR. “En 2010 veo lejano que se pueda llegar a la estimación de ingresos planeadas por el gobierno federal, las condiciones económicas tardarán en restablecerse”.





