Al comparecer, ante el pleno de la Cámara de Diputados, Agustín Carstens aclaró que el déficit no puede incrementarse más de lo propuesto en 2010 debido a que se producirán 800 mil barriles de petróleo diarios menos
El gobierno federal no puede pretender vivir en una ficción, ni tampoco se le puede exigir reducir sus gastos sin disminuir su plantilla laboral, advirtió Agustín Carstens, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
“La reducción de cerca de 10 mil plazas en las estructuras administrativas, especialmente las que corresponden a los altos mandos, es algo que lamento mucho, al igual que cuando hay despidos en el sector privado y social, pero no podemos pretender vivir en una ficción, en la que se le exija al gobierno reducir su tamaño sin que haya pérdida de empleos”, dijo al comparecer ante el pleno de la Cámara de Diputados.
Lo anterior, después de que el pasado lunes anunció que aproximadamente diez mil burócratas tendrán que ser despedidos como parte de su ajuste presupuestal del 2010 y del planteamiento de eliminar las secretarías de la Función Pública, Reforma Agraria y Turismo.
Durante su presentación, con motivo de la Glosa del Tercer Informe de Gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa, dijo que el déficit no puede incrementarse más de lo propuesto en 2010 debido a que en ese año se producirán casi 800 mil barriles de petróleo diarios menos de los que se produjeron en 2006, lo que equivale a dejar de recibir recursos por más de 200 mil millones de pesos cada año.
En una sesión que duró siete horas destacó que esta situación generará que los mercados no vayan a financiar créditos por la caída permanente en los ingresos públicos, “precisamente debido a que carecemos de una producción petrolera creciente que lo garantice, además del agravante de que nuestra base tributaria es sumamente débil”.
Ante legisladores explicó que México es el país del continente americano, con excepción de Guatemala, con la más baja recaudación tributaria respecto de su Producto Interno Bruto (PIB), y lo mismo sucede dentro de la (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Así pues, las finanzas públicas del país enfrentan un problema estructural que requiere de soluciones inmediatas igualmente estructurales, no de escapismos. Problema que es, al fin, diferente y más difícil del que enfrentan otros países.
Su propuesta
El funcionario destacó que los instrumentos propuestos en el paquete económico para sortear la debacle en los ingresos es la reducción permanente de los montos del gasto público, incrementar de forma permanente los ingresos fiscales no petroleros, el uso de ingresos no recurrentes; y el expediente de una mayor deuda pública, dentro de parámetros moderados, mediante la ampliación del déficit fiscal.
Detalló que el recorte bruto se compone de ahorros netos en el gasto programable para 2010 por aproximadamente 75 mil millones de pesos y de ajustes radicales en otros rubros de gasto por unos 143 mil millones de pesos, los cuales abren espacios para atender necesidades con mayor prioridad.
Carstens Carstens resumió que el presupuesto sí es importante para el crecimiento, pero éste depende en más de 80 por ciento de la actividad que se hace fuera del paquete económico.
De hecho, si quisiéramos hacer que el país creciera con base exclusivamente del Presupuesto, creo que estaríamos en el camino equivocado. (…) este gobierno ha tenido todo el cuidado en mantener fijo el gasto en inversión física en términos reales. Es decir, se ha protegido ese rubro de inversión, a reserva de las disminuciones puntuales. Además de impulsar la banca de desarrollo”, dijo.
Insistió que el diseño de la propuesta tributaria para 2010 busca establecer una base sólida de ingresos que disminuya la dependencia de los ingresos petroleros y compense la disminución de los mismos.
“Quiero enfatizar que el Programa impulsa el crecimiento en el corto plazo y de forma estructural. Lo que el Presidente propuso el 2 de septiembre fue una amplia agenda de reformas para el crecimiento, la generación de empleos y el combate a la pobreza, que es el propósito central del Programa económico para 2010. Esta agenda de reformas, que se expande en el documento de Criterios Generales de Política Económica, abarca todos sectores que son relevantes para el crecimiento”.
En materia fiscal, Carstens justificó se trata de una propuesta muy diferente a las que se pusieron en marcha en otros episodios de crisis en los que se incrementaron los impuestos.
Añadió que varias encuestas recientes indican que una inmensa mayoría de los mexicanos está dispuesto a pagar una contribución adicional que se destine a combatir la pobreza, sobre todo si los recursos obtenidos se ejercen con toda transparencia, de manera abierta, y su ejercicio está sujeto al escrutinio puntual de la sociedad.
“Me parece, entonces, que es momento de revisar presunciones y evaluar en todo su mérito la iniciativa para crear una contribución de 2 por ciento”, afirmó el funcionario federal.




