Con la intervención coordinada, anunciada el miércoles, los grandes bancos centrales buscan tranquilizar a los mercados con una inyección de liquidez para aliviar la escasez de crédito, tratando además de frenar la aceleración inflacionaria en Europa y Estados Unidos.
El Banco Central Europeo (BCE), la Reserva Federal estadunidense (Fed), el Banco Central canadiense, el Banco de Inglaterra y el Banco Central suizo acordaron inyectar en los mercados a partir de la próxima semana 80 mil millones de dólares en efectivo y ponerlos a disposición de los bancos comerciales internacionales para atenuar su falta de liquidez.
Esta acción concertada “es extremadamente infrecuente”, según los analistas del banco UBS. Para encontrar una medida similar habría que remontarse al 11 de septiembre de 2001 o a los acuerdos del Louvre o del Plaza, en 1987 y 1985 respectivamente.
Esta falta de crédito se traduce en la reducción de préstamos de los bancos entre sí, una situación que podría afectar seriamente al crecimiento económico mundial.
Con esta acción concertada, los bancos centrales, cuyo papel es mantener la estabilidad de los precios, “han querido enviar un mensaje de firmeza diciendo ‘estamos ahí, incluso si no podemos reducir los tipos a causa de la inflación’”, según el analista de la Société Générale, Gasnier, que calificó la situación actual de “completamente excepcional”.
Esta situación de excepcionalidad está marcada por el estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, país que se enfrenta a una severa desaceleración de la economía que podría degenerar en recesión.
Lo anterior coincide con el aumento de la inflación más importante desde 1992 en Europa (3.0% a un año en noviembre) y en Estados Unidos (3.5% interanual en octubre) y la crisis financiera desde hace cinco meses.
Una baja radical de los tipos de interés para dar algo de aire a la economía, tal como se realizó en la anterior crisis financiera mundial tras los atentados de Nueva York en septiembre de 2001 y la crisis de las empresas “puntocom”, podría ser ahora muy peligrosa debido a las tensiones inflacionarias.
La situación financiera no ha hecho sino empeorar desde que en agosto se destapara la crisis de las subprime en EU, con un continuo aumento del precio del dinero muy por encima de las tasas de los préstamos.
Los inversionistas esperan ansiosos la publicación de los resultados de los bancos americanos, liderados por Lehman Brothers.
Las medidas anunciadas por los cinco bancos centrales incluyen un nuevo sistema de subastas de dinero con el fin de que los institutos comerciales puedan disponer de efectivo, así como un intercambio de líneas de crédito por parte de la Fed para proporcionar dólares a otros bancos mundiales.




