En días pasados, la Asociación Nacional de Constructores de Vivienda, NAHB, por sus siglas en inglés en Estados Unidos hizo una serie de propuestas al Congreso estadunidense para estimular el mercado de vivienda que se encuentra sumido en una crisis ¿La principal preocupación del sector? Los 28 mil 500 empleos de la construcción que se perdieron en diciembre pasado.
En el texto publicado por la NAHB se reconoce la importancia de este sector además de su contribución a la desaceleración económica de aquel país. Al respecto, la Asociación pide incluir una serie de estímulos que se dirijan a las causas subyacentes de la crisis y dentro de estos beneficios incluir al sector de la vivienda.
Espera para 2008 la construcción de un millón de viviendas, lo que representa 50% menos de lo construido en 2005. A pesar de que se esperaba una reducción en los niveles debido a los altos niveles de producción y de inventarios en algunas partes de EU ya se ha perfilado como el verdadero problema del sector, según menciona el texto.
El inventario de casas nuevas es de 505 mil, lo que representa 9.3 meses de suministro, escenario récord durante los últimos 20 años en términos de que estas mismas unidades se desplazan en sólo un par de meses.
En una posición similar se encuentra el inventario de casas existentes, con un tiempo promedio de venta de 10.3 meses y con ventas de aproximadamente 4.3 millones de unidades por año.
El inventario excesivo de casas en venta significa un descenso en el precio de las mismas, lo que representa, según explica el texto, un verdadero peligro para la economía nacional.
Las acciones recientes de la Reserva Federal sobre el recorte de su tasa de interés de referencia en 3.5% podría ayudar a estimular la demanda de casas.
Sin embargo la Reserva Federal sólo controla las tasas de interés a corto plazo. Así, el temor a los cambios de inflación en estas tasas pueden tener pequeños o incluso efectos negativos en las tasas de créditos a largo plazo.
El texto indica que si los precios de las casas caen 10% como muchos economistas esperan, las familias disminuyen sus gastos porque se sienten menos ricos.
Así, la percepción de la gente es que su casa es el recurso primario y donde depositan sus ahorros, y al sentir que vale menos disminuyen su gasto, se sienten “más pobres”.




