DALLAS.— México comienza a ser considerado uno de los países con mayor potencial en el mundo para la producción de biocombustibles de segunda generación.
Sus características geográficas y climatológicas lo hacen un sitio adecuado para el cultivo de especies vegetales que sirven para generar estos carburantes.
Promotores de los biocombustibles coinciden en señalar que el país es un lugar ideal para el cultivo de dos de las especies vegetales más prometedoras en la generación a corto plazo de estos combustibles: las algas y la jatrofa.
El cultivo de algas y jatrofa, un arbusto nativo de México y Centroamérica, no afecta a la industria de los alimentos y no causa deforestación ni otros efectos negativos.
Barry Cohen, director ejecutivo de la Asociación Nacional del Alga, que reúne en EU a productores y compañías dedicadas a la utilización de algas para la generación de biocombustibles, prevé que llegará a ser en la próxima década una industria de 16 mil millones de dólares anuales.
Al menos dos compañías, una mexicana y otra estadunidense, han comenzado a desarrollar en el país el cultivo de algas para la producción de biocombustibles.
BioFields, de origen nacional, planea invertir 850 millones de dólares para producir etanol con base en algas utilizando agua de mar en Puerto Libertad, Sonora.
Estima que puede producir unos 100 millones de galones de etanol al año en su primera planta e incrementarla para 2012 a mil millones de galones. También prevé obtener seis mil galones de etanol por acre (0.4 hectáreas) de superficie de algas.
La firma estadunidense PetroSun constituyó PetroSun BioFuels México para establecer operaciones de biocombustible con base en algas, también en Sonora.
Planea establecer unos mil “corrales” de producción de alga. Cada corral es un sistema cerrado que contendría hasta 250 hectáreas.
La empresa proyecta producir unos dos mil 500 millones de galones de aceite de alga por año.
En Yucatán la compañía estadunidense Global Clean Energy Holdings (GCE) adquirió el año pasado dos mil hectáreas de terrenos vírgenes, nunca antes utilizados para la agricultura, para el cultivo de jatrofa, un arbusto que puede llegar a ser la mayor fuente de biodiesel.
La firma informa que planea cultivar unas cuatro millones de plantas, cuyas semillas producirán aceite y biomasa por más de 30 años.
México “posee el clima ideal para cultivar jatrofa”, asegura Richard Palmer, director ejecutivo de Global Clean Energy.
El jueves pasado un Boeing 737 de Continental Airlines, utilizó en uno de sus motores una mezcla de biocombustibles generados en base a jatrofa y algas.




