El tema central, dicen, debe ser una reforma que le dé a Pemex recursos y no una discusión de posturas partidistas
Los más de setenta días para debatir la reforma energética aunados a la carga política del debate, aleja la posibilidad de resolver los problemas más urgentes que tiene Petróleos Mexicanos (Pemex), como lo es su incapacidad financiera que le impide realizar grandes inversiones, indicó Rafael Mirafuentes.
El consultor independiente y académico de la Universidad Anáhuac dijo que se está perdiendo la sincronía económica y financiera para que la petrolera nacional pueda obtener más recursos y a través de contratos, terceros sean los que exploren y distribuyan el hidrocarburo y así, Pemex pueda avanzar y no seguir perdiendo competitividad.
Aseguró que la discusión de los partidos políticos en el Congreso por cambiar leyes, decretos y reglamentos, hará que se dejen de hacer grandes inversiones, las cuales podrían contribuir al desarrollo económico del país y del sector hidrocarburos.
“Necesitamos en el corto plazo tomar una decisión para poder dar esos contratos de sesión, pero requerimos reglamentarlos de una manera clara y transparente y ahí es donde creo que es donde se va atorar toda la cuestión de la reforma energética”, observó.
Algunos representantes de las fuerzas políticas del país ya dieron sus posturas acerca de la iniciativa. Andrés Manuel López Obrador, ex candidato presidencial, presentó su propuesta de reforma en la cual plantea una reducción del gasto corriente para así aumentar el presupuesto de inversión.
El presidente del Partido de Acción Nacional (PAN), Germán Martínez, afirmó que los legisladores de su partido están listos para iniciar el debate energético el cual no busca la privatización de la empresa.
Para el Partido Revolucionario Institucional (PRI), la reforma está incompleta porque no incluye el cómo se reducirá el aporte fiscal de Pemex.
La postura del Partido Verde Ecologista es incluir el tema de las energías renovables como la eólica, solar y geotérmica y no sólo concentrarse en el tema petrolero.
Ante las diferentes voces, Rafael Mirafuentes consideró que se desvía el tema energético a otros asuntos de carácter político, los cuales no representan ingresos para invertir en exploración y tecnología.
“Yo creo que los diputados hablan de reforma política, los empresarios y otros conocedores tenemos que hablar de una reforma financiera y económica de Petróleos Mexicanos”, apuntó.
Agregó que los políticos lo que hacen es salvaguardar los puntos de vista al “creer que Pemex es intocable y por eso, desafortunadamente, no estamos entrando al concierto mundial que serían los refinados petroquímicos”.
Tomando en cuenta que hasta el 26 de junio se debatirá en el Senado la situación financiera y presupuestal de Pemex, aseguró que no se debe hablar de tiempos y menos ponerle limitaciones a un tema que determina el desarrollo de todo un sector. “Es claro que lo que hay es más interés político y no económico”, concluyó.
Reducir la carga fiscal y permitir la entrada de empresas privadas para invertir en Pemex, son medidas que impactarían positivamente en el desarrollo económico del país.
“Propuestas como la de atraer más inversión privada y ahorrarle costos fiscales a Pemex son algunos de los aspectos positivos de la reforma. El que la empresa privada se encargue del transporte, exploración y refinación le generaría ahorros significativos a la entidad, los cuales pueden ser reinvertidos en proyectos más productivos”, destacó César Hernández, analista del Centro de Investigaciones para el Desarrollo A.C. (CIDAC).
En entrevista, el experto aseguró que, aunque no se conoce con certeza cómo va a acompañar la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) el paquete de propuestas de la reforma energética, sí sería necesario que ésta diseñe una reforma fiscal general para reducir la carga de la petrolera.
“Éste es un buen momento para reducir los aportes de Pemex al fisco, pues con la reforma fiscal del año pasado la recaudación de impuestos ha sido más favorable y esto contribuye a que Pemex reduzca su participación sin sacrificar las finanzas públicas”, añadió.
Aseguró que de aprobarse la reforma energética, ésta sería complementada con modificaciones a la Ley Federal de Derechos para disminuir la carga tributaria de la paraestatal.
Otro de los temas a considerar y que significarían, según Hernández, un ahorro para Pemex y su vez beneficios para la economía del país, es el de los nuevos regímenes especiales en términos de contratación.
“El marco normativo existente en Pemex hace que los tiempos de ejecución de los proyectos sean muy tardados, pues se demoran mucho en dar vía a los planes de inversión, después, otro tanto, en la contratación de las licitaciones que se abren y todo esto hace que el retorno de la inversión sea más lento”, explicó el analista de CIDAC.
Para Hernández, de aprobarse la reforma energética, esto cambiaría, ya que el nuevo régimen haría que esos procesos fueran menos largos, la empresa sería más competitiva en términos de nuevas exploraciones y habría retorno de la inversión.



