Cambio climático y migración serán los temas prioritarios del organismo internacional durante los siguientes años
PARÍS.- Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), en París, recibe a Excélsior en su oficina, sobria y con un fuerte sabor mexicano. Desde luego por la personalidad de Gurría, pero también por la obra plástica que embellece las paredes, dentro del muy francés Chateau de la Muette, sede de la OCDE, recién renovado.
Es difícil hablar de “el tema de coyuntura” con Gurría. En realidad, en el organismo que dirige hay unos 20 temas vigentes que ahora se consideran prioritarios. Hay unos más obvios que otros, como es el del cambio climático.
Es un tema “muy caliente”, literalmente, y como la OCDE tiene 20 años trabajando sobre ello y tal vez 40 haciéndolo sobre temas ambientales en general. “Ahora se nos exige poner al servicio de la causa todo ese acervo de conocimiento”, comenta Gurría y añade que en diciembre de 2009, en Copenhague, deberán tener un nuevo acuerdo que sustituya al Protocolo de Kyoto.
Otro tema de este tipo es el comercio internacional.
“Siempre estamos pendientes de ello. Ayer (el jueves pasado) en la Reunión Ministerial tuvimos la presencia de todos los ministros de comercio de los países importantes del mundo, algunos de ellos no miembros de la OCDE, pero participaron China, India, Indonesia, Brasil, Rusia... lo que habla de la importancia del asunto.
Funcionamos como lo que aspiramos ser: el cuartel general de la globalización.
“También revisamos el tema de los fondos de riqueza soberana pensando en la posibilidad de incorporar a los países que tienen este tipo de mecanismo de inversión a la organización, de la perspectivas de la economía, de la economía política de las reformas que se requieren hacer en todo el mundo, más la propia reforma financiera de la OCDE, para garantizar que pueda seguir funcionando a largo plazo. El gran reto es escoger los temas en los que la institución tiene liderazgo y actuar en ellos.”
—¿Cuáles son algunos de los proyectos “estrella” de la OCDE para los próximos años?
— Esta nueva idea, esta nueva forma de trabajo, de salir a vender nuestra aportación a las reformas de políticas públicas en los países que solicitan nuestra participación, ir al sitio, que nuestra gente, los funcionarios, los técnicos, los expertos salgan y den la cara —cosa que les emociona y satisface, pues sienten que su trabajo es mejor reconocido— en vez que se emita un documento, se presente en París y luego se ponga en internet, es un cambio de vertiente muy importante.
Es parte de la estrategia de los próximos años. Es más riesgosa, por la exposición que supone para todos y para la organización, pero vale la pena. Ya lo hemos comprobado en Alemania, en Finlandia, en México, en Francia.
Desde cualquier punto de vista esta actitud, es una prioridad de la OCDE en los próximos años.
El tema de los recursos naturales y su uso. Después de varios años de crecimiento continuo en el mundo, necesariamente derivaron en un impacto en el uso del agua, medio ambiente, cambio climático, biodiversidad, bosques, energía... todo eso que nos lo estamos acabando, requiere un manejo administrativo importantísimo.
Los éxodos que vienen
Los temas vinculados a la inequidad, prosigue Gurría, sobre todo aquellos que se asocian a la globalización, cuando en realidad están relacionados con políticas públicas inadecuadas. “Y hay problemas muy ingratos”, señala.
Cambia de tono y hasta de postura. Se retrae, como para hablar desde lo profundo.
“No es porque yo sea mexicano, pero la migración es uno de los temas cruciales del siglo XXI. Casi todos los países de la OCDE enfrentan ya un proceso de envejecimiento
—México es una excepción, por el momento— que no solamente supone una reducción rápida de la fuerza laboral, sino que en algunos casos ya se registra una reducción en términos absolutos de la población. Y esto plantea un problema de mediano y largo plazos en términos de la caída de la producción, de la productividad, del crecimiento.
“¿Cómo se resuelve? Pues en principio aumentando la productividad, pero también poniendo a trabajar a todos los que puedan hacerlo, mujeres, jóvenes, adultos mayores. Pero el problema es que hay países con una dinámica de población negativa y cuyo mejor recurso, es la migración. Por ejemplo, en Holanda hay 200 mil puestos de trabajo sin cubrir y tiende a aumentar esta condición, lo que les reducirá su crecimiento.”
Sin embargo, anota el secretario de la OCDE, hay algunos países que han promovido la migración, recibiendo a los emigrantes, educándolos, capacitándolos y en los que la segunda generación vive en peores condiciones que la primera, lo que implica que las políticas de integración fracasaron. Entonces, ¿cómo plantear el tema de la migración?
“Pues como un tema de mejores prácticas: quién lo hace mejor, cómo lo hace y por qué. Pues no hay que perder de vista que estás tratando con temas de la naturaleza humana, pero también de la raíz nacional, pues hay quienes reaccionan favorablemente a la diversidad y otros quienes la rechazan y les causa enorme conflicto, cualquier tipo de diferencia: religión, color, vestido. Hoy, cuando tenemos la tasa más baja tasa de desempleo en la historia de la OCDE, hay quienes se sienten amenazados por lo externo.”
Más que diplomacia
—¿Cómo lidias con los “grandes”? Entiendo que es parte del tema de gobierno corporativo en la OCDE. Me refiero a la ausencia de EU en los eventos del foro, que no en la reunión de ministros, dada su posición sobre los temas de cambio climático, por ejemplo.
—Aquí hay dos miembros muy grandes: Japón y EU que aportan cada uno más de 20 por ciento. El tercer país en importancia de aportación, lo hace en alrededor de 7.0 u 8.0 por ciento.
“Todo mundo, empezando por los grandes, es consciente de su peso y tratan de influir, pero lo cierto es que dado el esquema de gobierno corporativo, cada país tiene un voto.
Sin embargo, pienso que esta no es una situación realista, ya que si se toma una decisión por consenso que no incluye a los grandes, éstos tomarán decisiones por su cuenta y, por tanto, la decisión que se hizo aquí no funciona. Y eso no favorece a la OCDE, pues buscamos llevar a cabo acciones que funcionen”.
—¿Qué temas tratas con el gobierno mexicano?
—En México estamos trabajando en educación. Colaboraremos en la instrumentación técnica para la evaluación del tema. La decisión política (qué y cómo hacer) la toma el gobierno mexicano. Estamos trabajando con Eduardo Sojo, en la Secretaría de Economía, para revisar todas las leyes y regulaciones en materia de competencia, para ver si promueven o al menos no estorban la competencia.
“El estudio está basado en una experiencia similar a Australia que revisó las regulaciones de los diez años anteriores, a escala nacional, regional, municipal e internacional, para ver si había un ambiente propicio para hacer negocios.
“Estamos trabajando en conjunto con México en temas: regulatorios, de política fiscal, de eficiencia presupuestal, de desarrollo regional, y en todo lo que puedo trato de contribuir y apoyar, desde luego con la lógica de que no hay que decirles a los mexicanos qué hacer, sino mostrarles lo que hacen otros y las opciones que existen”.
Gurría concluye: “Hay que entender que nadie es tan original ni tan diferente de los demás, pero que algunos se mueven a velocidades pasmosas. Corea es el caso, hace 30 años era igual que México y ahora le duplica en producto per cápita y en 15 años va estar en el promedio de la OCDE. ¿Qué tienen ellos que no tengamos los mexicanos?
Ángel Gurría deja la pregunta en el aire , alejándose, y yo respondo: objetivos claros y políticas públicas consistentes y continuas.
Él responde: ¡Así es!



