Lamenta que no se haya observado un superávit público
México ignoró la bonanza que ofrecieron los últimos años de crecimiento, además de desaprovechar la disciplina fiscal que se puede lograr con un nuevo gobierno, lamento la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
De acuerdo con el organismo internacional, mientras la mayor parte de las economías de América Latina aprovecharon los últimos años para ahorrar y lograr un superávit, México hizo lo contrario. La economía mexicana incrementó su gasto y permitió un crecimiento en su déficit.
Así lo reveló el informe Perspectivas Económicas de América Latina 2009, en donde se dejó ver que hasta 2006, México aumentó su gasto primario en lo equivalente a casi uno por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).
Al mismo tiempo, el país incrementó su déficit primario casi un punto porcentual del PIB.
Según la OCDE, en México y otros países como Venezuela y Brasil, el boom en el gasto primario estimuló el aumento del déficit fiscal.
El organismo explica que mientras en la región la tendencia de las naciones es reducir el gasto tras un sufragio electoral para la presidencia, México no lo hizo. Por ejemplo, Chile, el más ahorrador de la región, redujo su gasto en casi dos por ciento de su PIB tras las últimas elecciones.
Además de esta debilidad, el informe consigna que las políticas fiscales de México aún presentan retrasos que perjudican el crecimiento económico del país.
Comparado con otros países del organismo, México además de otras naciones de América Latina, necesitan reformar su sistema fiscal y hacerlo más eficiente, flexible y sin que ahuyente a nuevos negocios.
“Los gobiernos latinoamericanos tendrán que reforzar el papel de su política fiscal como instrumento de promoción del crecimiento y de reducción de la desigualdad. Asimismo, deberán dotar a sus ciudadanos de los medios necesarios para mejorar su situación económica y triunfar”, explicó la OCDE.
Con una política fiscal adecuada, explicó en el reporte, se consolida la democracia.
Y es que según demostró el organismo, los impuestos y el gasto público contribuyen a reducir directamente la pobreza y la desigualdad, aunque reconoció que ambos males siguen afectando la región.
De hecho, demuestra que en las economías latinoamericanas, a diferencia de los países de la OCDE, la distribución de los impuestos no reduce la desigualdad, por lo que sugirió trabajar en ello.
Así, aunque observa que durante la última década América Latina ha experimentado cierta mejora en el ámbito de la política fiscal, especialmente desde una perspectiva macroeconómica, no se puede comparar con los avances de la OCDE.
“Los sistemas fiscales de la región aún no han alcanzado todo su potencial ni todas sus expectativas: los impuestos no logran reducir las profundas desigualdades en la distribución de los ingresos, la calidad de los bienes y servicios públicos es baja, y los mecanismos de supervisión y evaluación son todavía débiles”, consignó el estudio.
Por ello, propuso que las áreas en las que México puede trabajar para mejorar la generación de ingresos públicos es “racionalizar” sus sistemas de recaudación tributaria, haciéndolos más sencillos y funcionales, sin olvidar la naturaleza y estructura de la economía local, incluidos los trabajadores y empresarios del sector informal.
Incluso José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE, dijo ayer que la política fiscal debe servir “de instrumento para promover la cohesión social y la consolidación democrática en América Latina”.
Un sistema fiscal transparente, refleja un “contrato social sano entre el gobierno y los ciudadanos”.
“La provisión pública de bienes y servicios de razonable calidad y cantidad, por una parte, y unos sistemas tributarios transparentes y progresivos, por otra, son signos de un contrato social sano. Y así, si la provisión de bienes públicos, tales como la salud, la educación o la infraestructura, es insuficiente, de baja calidad o poco equitativa, el contrato social se debilita”, sentenció el documento.
En cuanto al gasto público, sugiere garantizar una provisión de bienes y servicios públicos de mejor calidad y mejor asignada, tomando el ejemplo de la educación como la clave para hacer avanzar la equidad y el bienestar.
Ya que en este sentido, según la OCDE, América Latina sigue invirtiendo más en primaria y secundaria que en universidades. Con relación al gasto que los países del organismo invierten en educación superior.
Además, el organismo destacó que gastar más no conlleva a obtener mejores resultados.
México es el ejemplo, pues en educación básica gasta por alumno cerca de cinco mil dólares por año, y presenta uno de los rendimientos más bajos en las pruebas de habilidades que el organismo ha aplicado en los últimos años.




