Si bien crecerá por arriba de lo esperado, se ubica entre los niveles más bajos a escala mundial, destacan analistas
Los elevados precios de insumo y productos en el mundo han provocado que la inflación de muchos países se dispare. Incluso, hay naciones que padecen mayores problema en este tema que México.
Un ejercicio realizado por Excélsior muestra que mientras se estima que los precios al consumidor en el país aumentarán entre 3.75 y 4.0 por ciento en este 2008, sólo como ejemplo, países como China e India podrían registrar tasas cercanas a 5.0 por ciento; Chile de 7.0 por ciento; Rusia de 8.0 por ciento; Argentina de 13 y Venezuela por arriba de 20 por ciento.
Colombia terminó con un incremento en los precios de 5.7 por ciento, cuando se anticipaba alcanzar la meta de una inflación menor a 4.0 por ciento.
Los casos más dramáticos en América Latina son el de Bolivia, que cerró con un aumento de 11.73 por ciento, el nivel más alto de la última década, y Venezuela. Este país concluyó 2007 con un incremento en sus precios generales de 22.5 por ciento, la tasa más elevada de los últimos tres años, pero además, la más alta de la región, y una de las diez más altas del mundo.
Los países de Asia presentarán sus datos oficiales en los próximos días, al igual que México. Pero a decir, de Édgar Camargo, director de Investigación Económica de Bank of America, los precios al consumidor mexicanos sufrieron uno de los impactos más ligeros en el mundo.
La expectativa es que el dato que se dé a conocer el próximo miércoles sea de 3.9 por ciento, esto es, apenas sobre el límite superior de variabilidad que se ha permitido el Banco de México.
El especialista determinó que este logro fue resultado de una correcta intervención del banco central, la cual se dio en tiempo justo, y previniendo las presiones que se empezaron a observar a partir de los primeros días de este 2008.
“El ajuste en la tasa de fondeo que se dio en octubre fue una decisión oportuna, y que permitió controlar mayores incrementos en la inflación”, expone.
A pesar de ello, estimó que efectivamente este año que ha comenzado no será sencillo para los bancos centrales, y para el Banco de México no será la excepción.
“Los riesgos principales se encuentran en los incrementos a los precios a los alimentos procesados y en las materias primas, en especial en el petróleo. Y efectivamente, como lo ha dicho el banco central, los trimestres más complicados serán el segundo y el tercero, pero se espera que al final del año se logre convergir hacia el límite de 4.0 por ciento”.
Así, llama a los actores públicos y privados, a contener los precios en los bienes y servicios en el país, pues el temor es uno de los peores enemigos de la inflación.




