Guillermo Ortiz prevé la economía mexicana registrará en 2008 un crecimiento de entre 2.40 a 2.90 %
El gasto público, el tipo de cambio y la diversificación de las exportaciones no petroleras son factores que han atenuado los efectos negativos de la desaceleración económica en Estados Unidos sobre México, resaltó el Banco de México (Banxico).
Al presentar el informe trimestral de inflación, el gobernador del Banxico, Guillermo Ortiz Martínez, previó que a pesar de lo anterior, la economía mexicana registrará este año un crecimiento de entre 2.40 a 2.90 por ciento menor al previsto al cierre de 2007, de 2.75 a 3.25 por ciento.
Señaló que dicho crecimiento propiciaría un incremento de 530 mil nuevos empleos (número de trabajadores aseguradores en el Instituto Mexicano del Seguro Social), para este año.
En ese sentido, estimó que durante el primer trimestre, el Producto Interno Bruto (PIB) del país habría crecido alrededor de 3.0 por ciento anual.
En su exposición, el banquero central subrayó que entre los aspectos positivos que han mitigado el impacto del menor crecimiento económico en Estados Unidos está el mayor margen del gobierno federal para realizar gastos que impulsen el crecimiento de la economía.
Además de la mayor diversificación de las exportaciones no petroleras, con relación a los mercados a los cuales se dirigen y la depreciación del tipo de cambio del peso respecto a los principales competidores de México en el mercado de Estados Unidos.
Indicó también que a pesar de su desaceleración, las tasas de crecimiento del financiamiento a los hogares se ubican en niveles elevados y las correspondientes a las empresas privadas se han mantenido estables en los últimos meses.
Ortiz Martínez comentó que ahora, la recesión en Estados Unidos se originó en el sector inmobiliario y se transmitió a través del sector financiero, y no recayó, como en el pasado, sobre el sector industrial, cuya vinculación con la actividad productiva en México es mayor.
Indicó que durante los primeros meses de 2008 han continuado las presiones en los mercados financieros de diversas economías avanzadas.
Los bancos centrales de estos países respondieron a esta situación mediante la implementación de diversas medidas, las cuales aliviaron, en cierto grado, las tensiones en los mercados financieros, subrayó.
Sin embargo, agregó, la incertidumbre en dichos mercados continuó, reflejándose en la persistencia de tasas de interés interbancarias elevadas y en una mayor astringencia de las condiciones crediticias.
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