El organismo internacional advierte que el alza de los precios de los hidrocarburos y alimentos obliga a cambiar las políticas
El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió que los países de menor ingreso son los que más resienten el encarecimiento de los alimentos y los combustibles por su dependencia en las importaciones.
A partir del análisis de los retos macroeconómicos que plantea el alza de los precios, el FMI sostiene que muchos gobiernos tendrán que ajustar sus políticas y la comunidad internacional deberá contribuir a solucionar este problema mundial. “Si los precios de los alimentos siguen en alza y eldel petróleo no cambia, algunos gobiernos no podrán alimentar a la población y mantener la estabilidad de la economía al mismo tiempo”, dijo Dominique Strauss-Kahn, director del organismo.
El fondo recalcó que 33 países importadores netos de alimentos sufrirían un aumento de su factura de dos mil 300 millones de dólares, o el 0.5 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB) desde enero de 2007. En el mismo lapso, los efectos del petróleo costoso recortaron recursos de 59 países en desarrollo importadores de crudo en 35mil 800 millones de dólares representando el 2.2 por ciento de su PIB.
Ante esta realidad, el director del FMI declaró que “algunos países se encuentran en el filo de la navaja” y, por lo tanto, es de vital importancia que exista un espíritu de cooperación amplio entre naciones afectadas. Según cifras del FMI, la inflación anual en los alimentos para 120 países de bajos ingresos y mercados emergentes subió a 12 por ciento a fines de marzo de 2008, comparado con el 10 por ciento que se registró en los tres meses anteriores.



